CandidatosHace algunos días se hizo popular la declaración del aspirante presidencial del PRI, Enrique Peña Nieto, de que había tenido hijos fuera de su matrimonio con su difunta esposa Mónica Pretelini y, aunque la noticia era todo menos algo nuevo (lo mujeriego ya lo había aceptado desde tiempo atrás), los medios se encargaron de que todo México lo supiera y algunos hasta se escandalizaran.

Así que se podrán preguntar si no será ese otro de los famosos deslices del priista del copete que le pueden causar perder puntos en las encuestas de preferencia que tanto se publican también casi a diario en la televisión, las cuales le dan, hasta ahora, la ventaja. Pues, aunque les parezca contrario al sentido común, resulta que aceptar algo malo no es más que una técnica mercadológica para que el mercado (en este caso los posibles votantes) le reconozca con más facilidad un atributo deseable a Peña Nieto.

Una ley muy viejita
Como ya recordarán si leen seguido esta columna, muchas de las técnicas según ellos innovadoras que los políticos han estado usando en las últimas campañas resultan ser nada más y nada menos que leyes de la mercadotecnia que datan de hace más de 20 años. Es sólo que en México hasta ahora las andan aplicando, seguramente porque antes ni se preocupaban por disimular los dedazos en nuestra democracia pluripartidista.

El caso es que, en su libro de Las 22 Leyes Inmutables del Marketing (1993), Al Ries y Jack Trout postularon en su regla #15: “La ley de la sinceridad: cuando admita algo negativo el prospecto le reconocerá algo positivo”. Dicho libro, el cual postula como dice su nombre las 22 leyes que nunca cambiarán en marketing, Ries y Trout resumieron de una manera concisa el marco teórico de lo que ellos mismos habían nombrado años antes (en 1980) “Posicionamiento”, lo cual en pocas palabras no es más que la explicación psicológico/práctica de cómo los consumidores establecen en sus mentes las marcas de los productos que existen en el mercado… para bien o para mal de las empresas que los ofrecen.

Así que, al igual que en la guerra de productos comerciales, las campañas políticas no son más que una guerra de productos a los que llamamos candidatos y sus esfuerzos por publicitarse con su mercado meta, a quienes llamamos electorado. E igual que con los productos comerciales, muchas de (si no es que todas) esas reglas de la mercadotecnia pueden utilizarse (y de hecho se utilizan) para convencer a la gente de que voten por tal o cual candidato.

“Mil años después”
Lo que parece hasta cierto punto extraño es que 20 años después hasta hoy estén comenzando los “expertos” en campañas políticas mexicanas a utilizar cánones que son regla desde los tiempos de De La Madrid. Para bien o para mal, la mente de las personas es la misma, se trate de productos o de personas lo que queramos venderles.

Eso, y no otra cosa, es precisamente lo que parecen estar utilizando la miríada de expertos que peinan, visten y aconsejan a Enrique Peña Nieto. Ah, pero muchos de sus detractores, en vez de ponerse a leer los libros de Ries y Trout y aprovechar sus tánicas probadas a través de las décadas, se ponen a criticar que “Peña Nieto es un producto mercadológico” como si fuera algo satánico o lo más indeseable del universo.

Les guste o no a la gente, el marketing se utiliza en todo desde tiempos inmemoriales debido a que la manera en que funciona la mente humana no ha cambiado en los últimos cientos de miles de años. Y la manera en que percibimos los productos que nos ofrecen tampoco lo ha hecho.

Sí sería mucho más deseable que la ciudadanía decidiera utilizando la razón quién los gobernará durante el siguiente sexenio (y para el caso durante cualquier sexenio), pero quienes somos realistas sabemos que la mayoría de las decisiones que tomamos en ese y muchos otros rubros son inconscientes y apelan más a esos instintos primitivos que heredamos de nuestros ancestros y que no dejaremos hasta que dejen de ser útiles para la supervivencia de la especie.

¿O qué no saben de los gritos de campaña con los que en el centro de la república ovacionan a Peña Nieto? “¡Peña Nieto, mangazo, contigo me embarazo!”

Mercados y más mercados
¿Por qué creen que “la izquierda” siempre tendrá solamente una porción de la ciudadanía en promedio? Esa pregunta la contestarán fácilmente si se hacen la siguiente: ¿cuántos individuos de una especie que naturalmente vive en sociedad tienden a no someterse a las reglas establecidas? La respuesta, si no la imaginan, es que siempre será una minoría.

Y quienes forman parte de la izquierda casi siempre: una minoría comparada con el resto de la república, una minoría que en general gustan de sentirse en contra de las reglas establecidas, en este caso el sistema político “de la derecha”. Es por eso que todos esos partidos deben conformarse la mayoría de las veces con alianzas o entre ellos mismos o con “los grandes”.

En otras palabras las izquierdas (o al menos algunos de las izquierdas) comprenden quién es su mercado y adaptan sus estrategias de acuerdo al mismo. En ese punto tienen la ventaja con respecto a los grandes, quienes se pelean por el mismo entre ellos.

¿Y los del PAN?
Al parecer, y debido a que el precandidato de las izquierdas López Obrador hasta eso sabe de una que otra técnica mercadológica “no tradicional”, los del PAN son los que no se han adaptado a “la nueva forma “de hacer política en México, y gracias a Ernesto Cordero (porque hasta eso los otros dos no alegan tanto ese tipo de cosas), es el partido que más se queja de que la competencia (o sea el PRI) es solamente un producto “diseñado y sin sustancia”, como si el utilizar la mercadotecnia fuera algo reprobable en la política.

Así que, lo acepten o no, para bien o para mal, tenga “sustancia” o no el producto, la manera de hacer campañas políticas ha cambiado (por fin) en nuestro país. Y, como bien lo dijo Stewart Brand: “Cuando una nueva tecnología llega, o eres parte la aplanadora o eres parte del camino.”

PIPA SOPAInternet es una de las industrias más robustas y crecientes no solo en Estados Unidos sino en el mundo entero: permite a billones de personas comunicarse e intercambiar opiniones, y ha sido un poderoso medio para llevar a cabo protestas mundiales en favor de un sinnúmero de movimientos.

Pero una nueva propuesta de ley estadounidense ahora amenaza la libertad de expresión y comunicación dándole poder a la industria del entretenimiento para censurar internet, se llama PROTECT IP* Act (PIPA) y, a petición de varios lectores, aquí explico cómo funciona, o mejor dicho pretende funcionar.

Debido a que, según ellas le hace daño a la creatividad, las corporaciones privadas quieren tener el poder de cerrar sitios no autorizados de los que la gente baja películas y música. Debido a que la mayoría de este tipo de sitios web se encuentran fuera de la jurisdicción de USA, PIPA planea utilizar algunas tácticas que solo podemos considerar como mañosas para poder controlar los intereses de las grandes empresas de entretenimiento en sus fronteras americanas.

Primero, le da el poder al gobierno para que los proveedores de servicios de internet cierren o bloqueen sitios que infrinjan (según PIPA) sus leyes. También podrían demandar a buscadores, directorios e inclusive blogs que se encuentren en Estados Unidos para que remuevan sus links a ese tipo de sitios.

Además, le da el poder a las corporaciones y al gobierno para que corten los fondos a los sitios que infrinjan la ley PIPA al cancelarle las cuentas de publicidad y de pago con las que ganan dinero. En pocas palabras, eso es lo que PIPA trata de lograr. Pero en la práctica seguramente será otra cosa diferente.

Ni solución para lo que pretenden
Para comenzar, no detendrá a quienes descargan archivos ya que podrás accesar un blog o pagina utilizando la dirección IP en lugar de su nombre de dominio. Lo que si hará PIPA es limitar a los sitios que apenas comienzan ya que dejara a las grandes compañías demandar a cualquier sitio que consideren que no pasan su filtro. Estas demandas pueden fácilmente llevar a la quiebra a buscadores y sitios de redes sociales.

Además, como es típico de leyes creadas por políticos, las definiciones de PIPA son lo suficientemente ambiguas como para que inclusive sitios de redes sociales importantes se conviertan en sus objetivos. Muchos sitios ya consumados le pueden parecer paraísos de piratería a un juez que no sepa de tecnología o comprometido con algún empresario portentoso. Tumblr, SoundCloud, Youtube, donde quiera que la gente se expresa, hace arte u organiza protestas existe mucho video de TV, videos musicales y música protegida entre su contenido, y dichos sitios podrían ser cerrados solamente por el contenido que infringe leyes de derechos de autor, sin importar el resto del contenido original.

Inclusive si confiaras en que el gobierno de USA no abusara de su nuevo poder sobre Internet (lo cual, aceptémoslo, difícilmente pasara), que pasara con los otros gobiernos que sigan sus pasos? Los países alrededor del mundo tendrán muy diferentes leyes para sus internets, y gobiernos sin escrúpulos tendrán así herramientas poderosas para limitar la libertad de expresión.

Pero, quizas mas peligrosamente, PIPA pretende manipular la manera en que funciona Internet. Los expertos calculan que al manipular el registro de nombres de dominio, el resultado será menos seguridad y menos estabilidad. En pocas palabras, PIPA no evitara la piratería pero introducirá un vasto potencial para la censura y abuso haciendo la web menos segura y menos confiable.

La realidad es que Internet es ya un medio vital y el gobierno gringo quiere meterse en su estructura funcional solamente para que la gente compre más películas de Hollywood. Pero lo más interesante que no toma en cuenta PIPA es que lo que aporta toda la industria del entretenimiento a la economía estadounidense es solo una fracción de lo que aporta Internet de la manera que funciona hoy.

Además las películas de Hollywood no ayudan a elegir gobernantes, ni derriban regímenes dictatoriales. En cambio internet sirve para eso y para mucho más. Pero los gobiernos capitalistas como el de Estados Unidos tienen una larga historia de abusar de sus poderes solamente para beneficiar a una minoría que se preocupa por sus propias ganancias multimillonarias.

Y sobre la SOPA
Por otro lado SOPA (Stop Online Piracy Act) también intenta permitirles a algunos pocos mantener el control de los medios en línea para su propio beneficio.

Y esta propuesta es aun más ambigua. Para explicarlo es mejor un ejemplo: el 29 noviembre del año pasado Universal Music solicitó que Megaupload fuese bloqueado por compartir contenido ilegal en línea. Debido a esto algunos artistas como Snoop Dogg y P. Diddy compusieron una canción para apoyar a Megaupload y la subieron a YouTube.

Sin embargo Universal Media Group solicitó a YouTube que quitara esta canción porque, según ellos, violaba sus derechos de autor. Y la verdad es que no era así: Universal no sostenía derechos de autor ni sobre la canción ni sobre la música, y aun así YouTube estuvo obligado a quitarla.

Eso no es bueno. SOPA garantiza que vamos a tener un mundo en el que, por ejemplo, Universal va a poder quitar la música que quiera del sitio que quiera, en el momento que quiera, solamente porque no le conviene para su negocio aunque ni siquiera sea en realidad algo que viole sus derechos de autor.

Los orígenes de PIPA y SOPA
Pero, ahora vayamos al meollo del asunto. ¿De dónde vienen ese tipo de leyes? ¿A quién se le ocurrieron? Si en realidad solo beneficiaran a unos pocos, ya deben de imaginarse el origen de este tipo de propuestas de ley: compromisos políticos.

Resulta que la propuesta SOPA viene del representante (algo así como un diputado en México) republicano por el estado de Texas Lamar Smith, un político que últimamente es conocido por ser el congresista favorito de Hollywood adivinen por qué: por el simple hecho de que las industrias de la televisión, el cine y la música son los principales donantes para su comité de campaña 2012, invitándolo en variadas ocasiones a cenas y conciertos de la industria para recaudar fondos. ¿Cómo la ven?

El principal proponente detrás de PIPA es Patrick Leahy, senador demócrata por el estado de Vermont, quien en Septiembre de 2010 había introducido una propuesta de ley similar llamada COICA (Combating Online Infringement and Counterfeits Act), la cual no fue aprobada. Al parecer este senador también le debe algo a la industria del entretenimiento por tanta insistencia en ayudarles a controlar Internet a su favor.

Así que ahora ya saben por qué es necesario estar informados sobre ese tipo de propuestas de ley que, aunque sean gringas, no tardarán en aplicarse globalmente en diferentes países y que de una u otra manera influirán también fuera de Estados Unidos.
*IP: Internet Protocol. En pocas palabras, el conjunto de reglas informáticas con las cuales funcionan las direcciones de páginas web y el trafico de información en internet.

Virgen de GuadalupeNo cabe duda que los tiempos navideños comienzan en México desde el 12 de Diciembre. ¿O a poco no les suenan los cantos  a la Virgen de Guadalupe como a villancicos de Posada? Y, al igual que la Navidad (y de hecho hasta utilizando la misma técnica desde sus orígenes), la imagen de la Guadalupana no es más que un método mercadológico más que utiliza la religión para obtener nuevos y mantener a sus actuales feligreses.

Y que conste de una vez que la perspectiva de este artículo no es desde un punto de vista anti-guadalupano. Más bien es un punto de vista racional sin tendencias a ninguna creencia religiosa (algunos pueden decir que es en realidad anti-religioso en general). Lo menciono porque, investigando sobre el tema, encontré mucha información útil sobre los orígenes del Culto Guadalupano en nada más y nada menos que sitios web y libros Cristianos. Sin duda, a la gente no le gusta ver la lagaña en el ojo propio sino solamente en el ajeno.

Conquistadores y conquistados
Si algunos de mis lectores recuerdan algo sobre sus clases de historia de México, específicamente sobre la historia de la Conquista, se acordarán de que cuando llegaron los españoles a lo que sería nuestro país,  éstos se encontraron que aquí ya existía una cultura, una cultura que era para ellos un estorbo a la hora de querer apoderarse del territorio y sus recursos. Es la misma historia de siempre. Nada del otro mundo… aunque esta vez para ellos si era otro mundo.

La manera de actuar típica de cualquier imperio conquistador es simplemente deshacerse de la cultura que ya existía, la cual normalmente resultaba menos “avanzada”. Y así lo hicieron a través de la  historia varios imperios conquistadores. Sin embargo, algunas de las veces (cuando la cultura preexistente en el nuevo territorio era demasiado grande o compleja como para desaparecerla fácilmente) resultaba un mejor método el simplemente subyugar a la cultura autóctona para aprovecharla  como fuerza de trabajo.

Pero no todos los pueblos están dispuestos a dejar así nada más su herencia cultural cuando unos extranjeros los invaden. Y ese fue el caso de varias de las culturas mexicanas originales cuando los españoles intentaron subyugarlas. Y cuando el uso de la fuerza y la violencia no fue suficiente (o suficientemente práctica), los españoles tuvieron que utilizar un método probado a través de la historia para hacer más fácil la conversión a otra forma de pensar a los indígenas mexicanos: utilizaron la técnica de la adaptación de símbolos religiosos.

Como si fuera Mc Donald’s
De la misma forma que una franquicia debe adaptar su producto (por más genérico que éste sea) a la cultura del país en donde quiere comenzar a vender, los clérigos españoles se dieron cuenta de que si adaptaban sus símbolos religiosos a lo que los indígenas originalmente adoraban cuando las culturas se encontraron, éstos últimos comenzarían a aceptar la nueva religión cristiana como suya más fácilmente. Y con aceptar la nueva religión aceptaban el yugo español y dejaban de ser un problema para los conquistadores.

Y precisamente este simple método es lo que dio origen al Culto Guadalupano. No necesitó existir ni siquiera Juan Diego para que la Iglesia adaptara una virgen preexistente traída de España a una diosa Azteca (en este caso Tonantzin, o “nuestra madre”) venerada en el tan famoss Cerro del Tepeyac.  Solo se necesitaron uno que otro arreglo a la vírgen cristiana original para hacerla más ad hoc a la cultura indígena Azteca preexistente: hacerla morena y que “se apareciera” en el mismo cerro.

De ahí en adelante ya conoce la historia (o mejor dicho el mito) de las apariciones Guadalupanas. Además, ya podrán imaginarse por qué fue utilizada esa misma imagen siglos después por precisamente otro clérigo de la iglesia católica para iniciar el movimiento de Independencia. El mismo método mercadológico fue utilizado en pocas palabras para convencer a los más ignorantes de que éstos se unieran a la causa de los que buscaban el poder. Deja vu de nuevo. ¿Qué les digo siempre de que la manera de funcionar de los seres humanos no ha cambiado en realidad en los últimos 100 mil años? Pero a la gente le gusta pensar que sí lo ha hecho.

Una mentira dicha mil veces…
¿Quiere otra prueba de lo que siempre escribo sobre la repetitividad natural del comportamiento humano?  Solo basta recordar que hace algunos años, cuando comenzó el proceso que llevaría  a la canonización de Juan Diego, inclusive miembros de la misma iglesia católica y guadalupana presentaron argumentos en contra de la veracidad del mito Guadalupano, considerando que no existían argumentos suficientes como para convertir en Santo al indígena a quien supuestamente se le apareció la Virgen de Guadalupe. Los alegatos llegaron al punto en que grandes cabezas del clero afirmaran que la aparición de la Virgen y la historia de Juan Diego fue solo un mito inventado que no tenía sustento histórico.

Cuando se le preguntó al pueblo y éste se dio cuenta en los medios, los feligreses llegaron a grafitear el templo con leyendas que proclamaban que expulsaran de la iglesia a los clérigos que afirmaban dicha blasfemia. A la gente ni le interesaron las pruebas a pesar de que vinieran de sus propios sacerdotes.

Pero, como la virgen de Guadalupe es una muy potente herramienta de manipulación de masas, la canonización se llevó a cabo años después. No cabe duda que en todos lados se cuecen habas. Tiempo después ya nadie supo nada sobre los alegatos de los inconformes. ¿Qué raro no?

Mientras a los de arriba les convenga que los de abajo piensen otra cosa…

Ya he escrito en posts anteriores sobre el famoso “Cambio Climático”, pero esta vez lo enfocaré en una de las más conocidas herramientas que sus seguidores utilizan para tratar de justificarlas acciones que toman o planean tomar para supuestamente “evitar la catástrofe futura”. Y en los últimos meses, uno de sus seguidores, el presidente Felipe Calderón, expresó ese mismo polémico principio asegurando que ” la medida más costosa contra el cambio climático es no hacer nada”.

¿Por qué estará tan preocupado nuestro presidente por entrar al vagón de los países que apoyan las acciones contra el Cambio Climático? Por que el “Principio Precautorio” es un principio político, no científico. Dicho principio es utilizado para acelerar el cese o anulación de una actividad humana en ciertas situaciones,  en caso de que esa actividad pueda causar daño a la salud humana o al medio ambiente en el futuro.

En la práctica, el principio precautorio es invocado cuando un grupo de interés identifica un asunto que puede ayudarle a lograr sus objetivos. Si el grupo de interés resulta exitoso en su esfuerzo por levantar temores sobre el tema, la aplicación del método científico es rechazada y una nueva ortodoxia es impuesta. Regulaciones del gobierno le siguen. Los grupos que no comparten su perspectiva ortodoxa son marginados y considerados “malignos”. Como en el caso del “Cambio Climático”.

Advertencias de peligroso calentamiento global de parte de científicos, políticos y celebridades han recibido mucha publicidad. Nos invitan a dramáticamente reducir las emisiones de CO2 para así prevenir un desastre en el curso del siglo XXI. Sin embargo, al mismo tiempo intentan reprimir las voces inclusive de científicos expertos que aseguran las cosas no son como las campañas político-ambientalistas proclaman, y que no existen pruebas suficientes para esparcir el pánico.

Interpretaciones
Mucha complejidad e incertidumbre rodean el cambio climático. La evidencia empírica acumulada sobre procedimientos de predicción correctos sugieren que el método más apropiado en este caso es la extrapolación ingenua. En términos simples, esto significa no predecir cambio alguno. Claro que habrá cambio, pero con el conocimiento actual no existe razón para esperar calentamiento o para esperar enfriamiento.

Kesten C. Green y J. Scott Armstrong, expertos en métodos de predicción, no han encontrado alguna predicción proveniente de métodos basados en evidencia (científica) que apoye la proclama que el mundo es amenazado por un peligroso calentamiento global causado por el hombre.

Así, la interpretación del principio precautorio es totalmente subjetiva y tendiente a ser mal aplicada al asunto del calentamiento global. Y si recuerdan lo que he escrito sobre la mezcla de ciencia y política, sabrán que lo más lógico es que eso es lo que suceda. Si entre los mismo científicos expertos en el tema no hay consenso (a pesar de lo que diga Al Gore), ¿qué podemos esperar de la interpretación del tema de parte de políticos que lo toman como bandera para decisiones económicas?

Sin duda, evitar ciertas actividades humanas desigualmente (como lo establecen las recomendaciones de Protocolo de Kioto, por ejemplo) lastimará la salud de ciertos países al hacerlos más pobres. Este será muy probablemente el caso inclusive cuando el cese de esas actividades en realidad reduzca la temperatura global. Cuando vemos desde esta perspectiva el principio precautorio nos damos cuenta de que se evita así mismo: el principio precautorio dictaría que son las políticas para evitar el cambio climático (ya que lastimarían a parte de la humanidad) las que deberían ser evitadas.

Existe una palabra que define mucha incertidumbre: ignorancia. Y la ignorancia no es una base para la acción gubernamental responsable. Pero, si leen seguido este blog,  ya saben cómo funcionan las cosas con la política.

La habilidad para controlar la energía, sea haciendo lumbradas con leña o construyendo plantas eléctricas, es un prerequisito para la civilización.
—Isaac Asimov

PetróleoConsultando las recomendaciones de Amazon.Com en cuanto a libros que podrían interesarme, la portada de uno de ellos captó mucho mi atención; en ella aparecía un sujeto vestido de traje, con la corbata desatada y apuntándose en la sien con la pistola de una bomba de gasolina. En la parte central se leía el titulo: La Fiesta se Acabó.

No es necesario recordarles que inmediatamente investigueé sobre ese libro esperando corroborar mis sospechas sobre el tema del mismo. Y estaba en lo correcto. No cabe duda que si se diseña bien, un libro sí puede ser juzgado por su portada.

“The Party Is Over” es un muy interesante tratado, escrito por Richard Heinberg, sobre un tema que no es muy deseablemente conocido por la sociedad en general: el inevitable final de nuestra era industrial debido al cada vez más próximo agotamiento de la razón de ser del avance de la humanidad en los últimos 100 años: el petróleo. Ojalá este tipo de libros fueran los más populares en nuestro país, y no los supuestos libro de “superación personal”. Pero bueno, entremos en el tema.

El más grande subsidio
Durante las decenas de miles de años que lleva existiendo el ser humano, nunca habíamos aprovechado tanto un recurso natural que lamentablemente no es renovable. Escuchamos en los medios algunas veces que debemos cuidar los recuros no renovables y adminsitrar bien los renovables. Escuchamos que debemos ahorrar energía, cuidar la naturaleza y que tratemos de utilizar lo “natural” en vez de lo artificial cuando podemos hacerlo. Pero ninguna de estas sugerencias nos muestra la perspectiva real de lo que nos quieren dar a entender.

Y la perspectiva real es que no pagamos el precio real de lo que disfrutamos en la actualidad. No lo hemos pagado desde que el ser humano descubrió el oro negro por el cual durante el último siglo se han peleado guerras y declarado enemistades internacionales. La realidad es que ninguna de las comodidades y progresos de los que gozamos pueden explicarse sin mencionar el petróleo y la facilidad con que éste nos provee de energía.

En palabras burdas pero científicamente resumidas, el gran y rápido avance de la humanidad, no solo en los últimos 100 años sino desde la edad del hierro hasta nuestros tiempos, solamente ha sido posible gracias al aprovechamiento de cada vez más efectivos métodos para generar energía. Al principio fue el aprovechamiento del trabajo de animales domesticados para la agricultura, luego por mucho tiempo fue la madera como combustible para generar fuego, después fue la utilización de la energía hidráulica para mover grandes molinos.

Algún tiempo después, sin embargo, el hombre descubrió un mineral negro que podría ser utilizado para generar fuegos de mayor temperatura y duración y que le ayudó a comenzar con lo que posteriormente se conocería como la revolución industrial: el carbón.

Pero el carbón no era fácil de encontrar ni de extraer, además de que contaminaba demasiado. Sin embrago, cuando los bosques ya no fueron suficientes, la sociedad tuvo que aceptar el negro mineral para poder mover la creciente industria y la expansión territorial del siglo XIX.

Pero enseguida, y aunque al principio no se aprovechó más que levemente, nos encontramos un tesoro que hemos estado gastando como si nunca se fuera a terminar.

La fiesta se acabó
Y aquí es cuando regreso al ingenioso título del libro que me ayudó a enfocar este tema: “La Fiesta Se Acabó”.  Por que eso precisamente es lo que ya está pasando. Encontramos un tesoro hace 100 años y hemos estado celebrando con una gran fiesta multibillonaria durante todo este siglo. Nos hemos estado divirtiendo tanto, que olvidamos que el tesoro solamente consistía en un gran cofre, un gran cofre al que en este momento ya le quedan muy pocas monedas. Nos espera una fatal cruda.

Tan fatal que, si en unas pocas décadas no aprendemos a aprovechar otros combustibles o fuentes de energía, la humanidad civilizada tendrá que dar un gran salto hacia atrás para poder seguir sobreviviendo en este planeta debido a que, en poco más de un siglo habremos agotado un recurso que tardó miles de millones de años para recolectarse en el subsuelo.

Encontramos una fuente de energía tan barata que no nos sentamos a analizar la posibilidad de que se podría terminar y de que deberíamos planear su administración controlada. Y lo malo es que esa energía barata no solo algún dia, sino más bien pronto se terminará, como lo podemos ver en el presente con las cada vez más frecuentes crisis petroleras y guerras por el control del famoso oro negro.

¿O es que en verdad piensan que las intervenciones de Estados Unidos y otras grandes potencias en países en conflicto son solamente “humanitarias”? ¿Creen en realidad que los paises desarrollados se preocupan por los problemas y las personas de uno que otro país subdesarrollado solamente porque les gusta manetener la paz en el mundo? ¿Creen que es conicidencia que en la mayoría de los países en los que interviene la OTAN existen importante reservas petroleras o tienen algunas cercanas?

En los tiempos del Imperio Romano lo que hacía la diferencia era el número de contribuyentes y esclavos, en los tiempos de la expansión territorial europea era el número de colonias que los reinados obtenían con la exploración del mundo; así, hoy lo que hace la diferencia es simple y sencillamente los barriles de petróleo a los que tiene acceso un país, ya sea propios o comprados a un precio muy barato.

El primer principio es que no debes engañarte a tí mismo; y tú eres la persona más fácil de engañar.
-Richard Feynman

Imagina que eres un homínido caminando por la sabana de un valle africano hace tres millones de años. Escuchas un crujido en el pasto. ¿Es solamente el viento o es un depredador asechando? Tu respuesta puede significar la vida o la muerte.

Si asumes que el crujido en el pasto es un peligroso depredador pero resulta que sólo era el viento, has cometido lo que se llama un error cognitivo de Tipo I, también conocido como un falso positivo, o creer que algo es real cuando no lo es. Es decir, has encontrado un patrón que no existe. Conectaste (A) el crujido en el pasto con (B) un depredador peligroso, pero en este caso A no está conectado a B. No pasa nada. Te alejas del crujido, te pones más alerta y cauteloso (o cautelosa, como diría Fox), y encuentras otra ruta hacia tu destino.

En cambio, si asumes que el crujido del pasto es sólo el viento pero resulta que es un depredador peligroso, has cometido lo que se llama un error cognitivo de Tipo II, también conocido como un falso negativo, o creer que algo no es real cuando sí lo es. Es decir, se te ha pasado un patrón real. Fallaste en conectar (A) un crujido en el pasto con (B) un depredador peligroso, y en este caso A estaba conectado a B. Eres almuerzo. Felicidades, te has ganado un Premio Darwin: ya dejaste de ser un miembro de la alberca genética de los homínidos debido a tu inhabilidad para sobrevivir.

Motor de creencias
Nuestros cerebros son motores de creencias; máquinas que evolucionaron para reconocer patrones que conectan los puntos y crean significado de lo que nos encontramos en la naturaleza. Algunas veces A realmente está conectado a B, algunas veces no. Cuando la asociación resulta irrelevante, aunque haya sido falsa, no daña a nadie. Sin embargo, cuando la asociación es real, hemos aprendido algo importante sobre el ambiente con lo cual podemos hacer predicciones que nos ayuden en la sobrevivencia y la reproducción.

En otras palabras, somos los descendientes de aquellos que fueron más exitosos encontrando patrones. Lo heredamos de nuestros ancestros.  Este proceso es llamado aprendizaje por asociación y es fundamental en todo comportamiento animal. Este proceso es llamado patronicidad (del inglés patternicity), o la tendencia a encontrar patrones significativos tanto en el ruido relevante como en el que no lo es.

Sin embargo, el problema es que calcular la diferencia entre un error de Tipo I y uno de Tipo II es difícil, especialmente en la fracción de segundo que determinaba la diferencia entre la vida y la muerte en nuestros ambientes ancestrales (en los cuales nuestros ancestros evolucionaron y existieron por millones de años), así que la posición por defecto es asumir que todos los patrones son reales: que todos los crujidos del pasto son depredadores y no solamente el viento.

Esta es la base para todo tipo de patronicidad, incluidas la superstición y el pensamiento mágico.

Todo tiene mente
Aunado a nuestra tendencia genética (es decir heredada de nuestros ancestros gracias a la evolución) a encontrar patrones en nuestro medio ambiente, nuestros cerebros homínidos sociales evolucionaron con la tendencia a también atribuirle agenticidad (ya sé que suena extraña esta palabra, pero no existe en español) a los patrones que reconocemos (sean reales o irreales), es decir que frecuentemente le atribuimos agencia o intencionalidad a los patrones que nos encontramos en la naturaleza, de modo que tendemos a creer que “alguien” o “algo” los controla hasta cierto punto conscientemente.

Ese algo, debido a nuestra tendencia también heredada a tratar de discernir la mente de otros, generalmente tiende a ser relacionado con un ente que tiene su propia mente, su propia intencionalidad. De igual forma que la patronicidad, la intencionalidad es asumida por defecto, sea esta cierta o solamente imaginada. Es decir, por default pensamos que una silueta en la noche puede ser alguien asechándonos… o algo vigilándonos.

En otras palabras, el origen del pensamiento religioso y la tendencia a creer que existe un agente que lo ve todo, lo sabe todo y lo controla todo (como Dios), es producto de la mezcla entre la patronicidad primitiva de nuestro cerebro y la tendencia del mismo a atribuirle intencionalidad a muchos de esos patrones, debido a nuestro cerebro no tan primitivo que evolucionó para relacionarse con otros individuos de nuestra especie de manera social. Y, si ya leyeron posts anteriores, ya deben saber por qué los cerebros humanos evolucionaron de manera que nos relacionáramos socialmente entre nosotros.

La evolución del pensamiento religioso
Ahora bien ¿cómo son la patronicidad y la agenticidad la base para que los humanos tengan la tendencia a creer en un ser supernatural que lo creó todo? La respuesta es simple: nuestra capacidad para aprender independientemente de que sea o no comprobable lo que aprendemos.

De la misma forma que nos alejamos de un ruido en el pasto o la oscuridad suponiendo instintivamente que puede ser un peligro, también reforzamos por instinto esa relación las veces que resulta verdadera. La misma tendencia a suponer por default que es un depredador nos hace suponer por default que la relación es real, y se convierte en aprendizaje. Cuando descubrimos que nuestra reacción instintiva nos salvó de un peligro sin haber estado seguros desde el principio de la reacción, guardamos en nuestro cerebro esa relación como si fuera un hecho de la vida, y lo aplicamos a las siguientes ocasiones con mucho más seguridad.

Así que, cuando a alguien en aquellos tiempos primitivos se le ocurrió relacionar los rayos y la lluvia con un ser invisible que los mandaba para su beneficio o perjuicio, aunque no tuvieran manera de comprobarlo, nuestros ancestros lo creían al ver que sucedía algunas veces como la creencia se lo hacía suponer. Si lo creían y no pasaba nada, nuestros antepasados simplemente olvidaban el hecho ya que no los perjudicaba mucho. Pero cuando los creían y pasaba, la creencia se reforzaba en sus cerebros. Y es lo mismo que pasa hasta en nuestros tiempos. Claro que ya le hemos agregado muchos más detalles.

Y esos detalles son lo que en nuestros tiempos, y ya desde hace muchos miles de años, es llamado religión. En otras palabras, Dios no necesita existir para que la gente crea en él. Y los pocos seres humanos que pueden evitar la tendencia instintiva a creer en él saben que lo más probable es que no exista. Pero, mientras la mayoría siga funcionando de la misma manera que sus ancestros (gracias a los cuales existen hoy en día para creer en Dios), “Dios” tenderá a existir.

Al menos en su imaginación.

Sobre el blog

El Raptor Blog es el blog oficial de Nelson Razo, un diseñador gráfico experto en desarrollo web que en sus ratos libres se interesa en cómo funcionan los humanos en particular y el universo en general. Y publica lo que aprende en este sitio.

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