Sobre la especie, el universo y todo lo demás.
La verdad es que muchas de las veces, y especialmente cuando tratamos con personas, la primera impresión cuenta mucho y puede decirnos más de lo que estamos acostumbrados a pensar que nos dice. Siempre ha existido la famosa frase que dice: “no juzgues a un libro por su portada”. Pero, la realidad es que SIEMPRE vamos a juzgar un libro por su portada, para bien o para mal así funcionan los humanos.
Esta vez profundizaré no en la explicación de la tendencia de los humanos a olvidar aun con todos sus adelantos tecnológicos, si no en la necesidad tan arraigada en la consciencia humana mundial de tener que creer siempre en que el mundo se acabará y, peor aún, que el final siempre está cerca. Ya aquella vez había prometido investigar el tema y esta vez escribo sobre ello.
Durante la Segunda Guerra Mundial, Katherine Cook Briggs y su hija Isabel Briggs Myers se dedicaron a crear un indicador que describiera los tipos de personalidades de la población, ya que pensaban que sabiendo las preferencias de las mujeres podrían saber cuál sería el tipo de “trabajo en tiempos de guerra” en el que podrían ser más efectivas y estar más cómodas.
Debido a que siempre existe esa posibilidad de que a alguien le sean infiel, es que siempre existirá ese sentimiento que llaman celos que para lo único que existe es para tratar de evitar que a uno le “encasqueten” los hijos de otro. Y debido a eso precisamente tenemos que llegar al tema específico que dejé inconcluso la edición pasada: ¿Quién gana o pierde más en el juego de la infidelidad?
Esta vez ahondaré en el tema relacionándolo con el polémico tópico del adulterio. Porque si algo es causa de celos es la sospecha de que nuestra pareja “esté saliendo con otro” o simplemente sienta atracción por otra. Hasta aquí todos dirán: “obviamente”. Pero la razón de ser de este blog es explicar las razones escondidas para lo que muchas veces resulta obvio.
Seguramente una o más veces se han preguntado eso. Han llegado a un punto en la relación con alguna otra persona (amigo, prospecto, esposa, etc.) cuando sienten como que las diferencias entre ambos son frustrantes y un obstáculo para dicha relación. Y hasta cierto punto es normal, y de hecho natural ya que, por más que sean animales sociales, los humanos individualmente siempre tendrán ese gen egoísta que espera que todo concuerde o se adapte a su persona. Una diferencia frustrante se convierte en una especie de amenaza y se tiende a ver como eso. Aunque no lo sea en realidad.
El Raptor Blog es el blog oficial de Nelson Razo, un diseñador gráfico experto en desarrollo web que en sus ratos libres se interesa en cómo funcionan los humanos en particular y el universo en general. Y publica lo que aprende en este sitio.