Sobre la especie, el universo y todo lo demás.
Desde hace ya algunas semanas, producto de haber visto el inicio de la nueva saga (o precuela) del Planeta de Los Simios, Rise of The Planet of the Apes, decidí escribir brevemente sobre el innecesariamente polémico tema de nuestro parentesco con nuestros primos los simios como el chimpancé y el gorila.
El tema además se prestó debido a que puedo relacionarlo directamente con una forma fácil de exponer qué tan nuevos somos como especie en el planeta, es decir, mostrar una perspectiva que ayude al lector a comprender que el ser humano es una especie muy joven comparada inclusive con sus parientes más cercanos.
No “venimos” del chango
Y para comenzar, es necesario aclarar que, contrario a lo que pregonan erroneamente alguna personas religiosas que debería estar mejor informadas, ningún cientifico experto en el tema de la evolución humana dice o ha dicho que nuestra especie Homo Sapiens provenga de los monos que existen en la actualidad. Ni siquiera provenimos de monos como esos que hayan existido antes. La evolución no funciona de esa manera.
Resulta que, debido a que la evolución consiste en una serie de mutaciones que se acumulan con el tiempo y en el proceso dan origen a nuevas especies, técnicamente el resto de las especies de primates (clase a la cual pertenecemos) existentes no son nuestros ancestros, sino más bien nuestros primos. Ellos son descendientes de un ancestro común entre ellos y nosotros. Un mono nunca se convirtió en humano con el paso del tiempo, sino que más bien con el paso de los millones de años, las especies se separan creando nuevas las cuáles a su vez se separan para crear otras.
De este modo, un chimpancé es primo lejano de un humano debido a que en algún lugar de la línea evolutiva, hace de hecho unos 6 millones de años, la línea de nuestro ancestro común (que no era ni chimpancé ni humano sino otra especie intermedia) se dividió en dos, separando de un lado a los chimpancés y de otro a la especie que se convertiría, con el paso del tiempo, en el ancestro de los hominidos, es decir, nuestros parientes más cercanos (o primos cercanos) ya extintos.
El quinto simio
Una vez clarado el punto anterior, podemos ahora analizar la gráfica anexa en la cual se representa, de una manera simplificada, la línea evolutiva o ancestral de las cinco especies de simios que actualmente existen en el planeta: el orangután, el gorila, el chimpancé, el bonobo y el humano.
También llamado el tercer chimpancé por el biólogo y antropólogo Jared Diamond, el humano es el resultado de una larga cadena ancestral a la cual pertenecen no solo todos los simios del planeta, sino todas las especies vivas del mismo. Pero para este tema solamente nos centraremos en la línea de los primates, los cuales aparecieron en la escena biológica hace unos 60 millones de años, justo después de la extinción de los dinosaurios y de la proliferación de los mamíferos.
La primera rama en desprenderse del árbol primate fueron los lémures y los lorises hace unos 55 millones de años. Le siguieron los monos del nuevo mundo y luego los del viejo mundo, hace 40 y 30 millones de años respectivamente. Los gibones son los últimos primates que no aparecen en la gráfica, y que aparecen en el registro fósil hasta hace 20 millones de años.
Obviamente todas las especies existentes de primates han tenido sus especies ancestrales que no sobrevivieron hasta el presente, pero como la rama que nos interesa es la del homo sapiens, solamente ésta es la que presento en detalle, aunque de manera simplificada.
Nuestra familia cercana
Nuestro ancestro homínido (la familia biológica a la que pertenecen los humanos) más lejano, que hace 3 millones de años se dividió en Australopitecus y Homo Hábilis fue una forma primitiva del primero, el Australopitecus Afarensis. Eventualmente los Australopitecus se extinguieron casi al mismo tiempo que el Homo Erectus, uno de los primos más cercanos de los humanos, justo antes de que la rama que lleva al Homo Sapiens se separara de esa línea.
Así como las Australopitecus fueron por un tiempo (mas o menos 1 millón de años) contemporáneos de los Homo Erectus, el Homo Sapiens compartió la existencia con el Neandertal, hasta que hace 30,000 años este último desapareció del registro fósil; algunos dicen que acausa de la competencia con nuestra especie, la cual, como Homo Sapiens lleva solamente 100,000 años de existencia, y solamente 10,000 de haber inventado la agricultura.
Así de nuevos somos.
La agricultura es normalmente conocida como uno de los mayores logros humanos, y su adopción como una de las más grandes contribuciones al mejoramiento de nuestro estilo de vida en comparación con los simios. De hecho, descubrimientos arqueológicos en las últimas décadas han puesto en claro que la agricultura trajo tantas maldiciones como bendiciones a la civilización moderna.
La adopción
Por el mayor tiempo de nuestra historia, todos los humanos tuvieron que practicar un estilo de vida “primitivo” denominado “cazador-recolector”: cazaban animales salvajes y recolectaban alimentos vegetales igualmente salvajes. Debido a que no hay alimento que se cultive y a que poco puede ser guardado, supuestamente en este tipo de vida no se puede tener un respiro del trabajo que comienza de nuevo cada día para encontrar comida y evitar la hambruna.
Escapamos de esa “miseria” solo al final de la última Era del Hielo, cuando la gente comenzó independientemente en diferentes partes del mundo a domesticar plantas y animales. La revolución de la agricultura gradualmente se esparció por el planeta de modo que hoy es prácticamente universal, y solo unas pocas tribus en lugares apartados permanecen como cazadores-recolectores.
¿Por qué casi todos nuestros ancestros cazadores-recolectores adoptaron la agricultura? Obviamente la respuesta es simple: porque la agricultura es una manera eficiente de obtener más alimento con menos trabajo. En pocas palabras: conveniencia y ahorro de energía (o flojera, como lo quieran ver). Sin embrago, no crean que es un invento puramente humano.
No somos los únicos
Entre todos nuestros logros culturales, la agricultura es especialmente reciente, habiendo iniciado hace solamente 10,000 años. Ninguno de nuestros parientes primates ha logrado algo ni remotamente similar a la agricultura. Sin embargo podemos encontrar un precedente animal en las hormigas, quienes inventaron mucho antes que nosotros no solamente la domesticación de plantas, sino también la domesticación de animales.
Resulta que existen varias especies de hormigas que cultivan hongos sobre composta de plantas que ellas mismas recolectan para que le sirvan a los hongos de comida, los que a su vez sirven de comida para las hormigas. Inclusive, cuando una colonia de estos tipos de hormigas se muda, la reina se lleva consigo al cultivo inicial del preciado hongo, de la misma manera que los pioneros humanos llevan consigo semillas para plantar.
Obviamente los humanos no heredamos la agricultura de las hormigas, sino que la reinventamos. De hecho más bien la re-evolucionamos, debido a que nuestros pasos hacia el descubrimiento de la agricultura no fueron experimentación consciente hacia un objetivo en particular, sino que fueron una respuesta a comportamientos humanos y cambios en plantas y animales que llevaron sin querer hacia la domesticación de ambos. Sin embargo, eventualmente la selección consciente le siguió. Aunque, no tan consciente como nos hubiera gustado.
Un arma de doble filo
A la ciencia le debemos los más dramáticos cambios en nuestra auto-imagen como humanos. La astronomía nos enseñó que la Tierra no es el centro del universo sino solamente uno de varios planetas orbitando una de miles de millones de estrellas. De la biología aprendimos que los humanos no fuimos especialmente creados por Dios, sino que evolucionamos junto con cientos de millones de otras especies. Ahora, la arqueología está demoliendo otra creencia sagrada: que la historia de la humanidad durante los últimos millones de años ha sido una historia de progresos.
En particular en este último rubro, descubrimientos recientes apuntan a que la adopción de la agricultura (junto con la domesticación de animales), fue de hecho un logro tanto para bien como para mal. Solo por citar algunos ejemplos, con la adopción de la agricultura vino no solo el incremento en la producción de alimentos sino también en aumento de la inequidad social y sexual, y las enfermedades que amenazan la moderna existencia humana.
Y para comenzar a probar este punto y empezar a dudar de que la agricultura no sea otra cosa más que algo bueno, solamente hay que preguntarnos ¿realmente las personas que viven aun como cazadores-recolectores viven peor comparados con los pueblos agricultores? Sorprendentemente para muchos, sucede que esos cazadores-recolectores (como los pobladores del desierto Kalahari en África) tienen el mismo tiempo libre que nosotros (y de hecho en ocasiones hasta más), duermen lo que deben dormir, y no trabajan más que sus contrapartes agricultoras. Por ejemplo, el tiempo promedio que un Bosquimano del Kalahari ocupa obteniendo comida semanalmente es de 12 a 19 horas; ¿cuántos lectores de éste blog pueden decir que así de corta es su semana de trabajo?
Además, mientras los agricultores se concentran en cultivos altos en carbohidratos como el arroz, el trigo y las papas, la mezcla de plantas y animales silvestres en las dietas de los cazadores-recolectores que aun existen les proveen más proteínas y un mejor balance de otros nutrientes. Los cazadores son saludables, sufren de muy pocas enfermedades, disfrutan una dieta muy diversa, y no conocen las epidemias periódicas que atacan a los pueblos dependientes de unas pocas cosechas.
Y para terminar este artículo en continuación debido a que ya se acabó el espacio en este post, los dejo con una pregunta para seguir con el tema después: ¿Por qué creen que en nuestra era moderna muchas de nuestras comidas deben ser “fortificadas con vitaminas y minerales”?
Ya en los inicios de la primera version de este blog escribí un pequeño artículo sobre este tema y, aunque estaba enfocado en las declaraciones sensacionalistas que el ex vicepresidente de Estados Unidos Al Gore expresó en su famoso documental “An Inconvenient Truth”, en ese post expliqué brevemente cómo es que cuando se trata de temas científicos, no debemos llevarnos por lo que pregonen los políticos al respecto.
Precisamente con ese mismo enfoque y a manera de continuación del tema general de la utilidad que los gobiernos le dan al sensacionalismo, escribí ya hace más de un año sobre el Sensacionalismo en Los Medios. Y si ya van aprendiendo a hilar conceptos e ideas, se podrán dar cuenta que básicamente ésta vez extenderé el mismo tema pero enfocado en lo que a los medios le gusta llamar “El Catastrófico Cambio Climático”.
Y, desde ahora dejo en claro que mi punto de vista al respecto no es estando de ninguno de los dos lados por la simple razón de estar en contra del otro. Como casi siempre cuando se trata de temas complejos donde el método científico es lo más apropiado para estudiarlos, ambos lados de la moneda pueden tener (y de hecho tienen) sus partes erróneas y sus partes ciertas. Así, mi enfoque al respecto es el de tomar en cuenta todos esos datos que al sensacionalismo práctico no le gusta tocar simplemente porque no le conviene… de ambos lados.
¿Nos estamos calentando?
La respuesta rápida a esta pregunta es: claro… por ahora. Pero obviamente no los dejaré con el sentimiento de que deben creerme solo porque lo digo. La razón de que sí esté aumentando la temperatura del planeta y yo lo comente tan naturalmente es que los cambios climáticos del planeta son naturales y normales. La leyenda urbana de que existe un equilibrio de la naturaleza es solamente eso, una leyenda. De hecho lo que impera en la naturaleza es el desequilibrio. Este desequilibrio es lo que fomenta no solo la existencia del clima, sino de la vida misma en el planeta Tierra. Los ecosistemas del mundo se encuentran todo el tiempo en constante cambio y desequilibrio, incluido el Clima.
Resulta que de hecho la humanidad pudo evolucionar en la Tierra solamente cuando el planeta salió de la última era glacial. Investigaciones paleontológicas y arqueológicas han propuesto que el aumento de la temperatura hace unos cuantos millones de años fue lo que permitió a nuestros ancestros sobrevivir en el suelo de las sabanas africanas y dejar los árboles donde antes vivían. En pocas palabras, el calor es lo que nos ayudó a poder existir y estarnos preguntando sobre el mismo hoy.
Pero el calor no dura para siempre. Debido a un sinnúmero de elementos y relaciones, el clima de la Tierra cambia constantemente y nunca ha durado demasiado tiempo en un rango específico. Y así seguirá siendo. Algún día la siguiente edad del hielo llegará y mientras llegue el clima aumentará y disminuirá unos cuantos grados, estemos o no los humanos en la Tierra.
La catástrofe
La realidad es que debemos preocuparnos por la contaminación, por el abuso de los combustibles fósiles, por el sobreuso de la tierra y por muchas otras situaciones que los ambientalistas defienden. Pero cuando se trata de temas que solamente un exhaustivo estudio científico (o varios) puede analizar, no podemos dejarlo en manos de opiniones políticas o “humanitarias”.
Lo que los movimientos ambientalistas pregonan como catástrofe muy probablemente será solamente un pequeño cambio al cual la humanidad, si aprende de sus errores del pasado, podrá adaptarse o inclusive utilizar a su favor. Pero que quede claro el “si aprende de sus errores del pasado”. Y ya saben mi punto de vista sobre la combinación humanidad-errores del pasado.
Es importante preocuparnos por cuidar el medio ambiente no porque estemos calentando al planeta con nuestra industrialización, como dicen los que defienden el supuesto catastrófico cambio climático, sino por el simple hecho de que dependemos de él. Pero, lamentablemente a los gobiernos y a quienes mueven las economías mundiales lo primero que les interesa es el aquí y ahora. Así, las verdaderas futuras catástrofes no vendrán del cambio climático sino de la falta de capacidad de la humanidad para adaptarse al cambio (climático o de cualquier otra índole). Solo pregúntense: ¿por qué no se ve aun para cuando dejaremos de depender de los combustibles fósiles, los cuales sabemos no durarán para siempre, y de hecho se espera se vuelvan escasos muy pronto? Sin duda, el negocio está primero.
El control ante todo
Pero ¿en realidad creen que el susodicho calentamiento global es solamente una manera de llamar la atención de los medios y una manera de sentirse que hacen algo de los que lo “combaten”? Si nos ponemos a analizar los orígenes del tema y sus consecuencias en la cultura global, podremos darnos cuenta de que es una de esas herramientas que funcionan para distintos propósitos, unos más oscuros que otros.
Y el más oscuro de todos es el propuesto por los analistas de la ecología del pensamiento. Estos académicos proponen que el hecho de que el movimiento ambientalista se haya hecho más fuerte después de la caída del imperio soviético indica que de cierta forma vino a sustituir el sentimiento de miedo de tantas décadas de “Guerra Fría”. Y el miedo ha sido utilizado por muchos gobiernos a través de la historia como una forma de control. Además, más específicamente el hecho de que el movimiento anti-calentamiento global haya nacido durante una crisis petrolera en Inglaterra, propone que las razones políticas e imperialistas son el corazón del movimiento, y no las razones ecológicas que sus seguidores defienden. ¿Por qué creen que muchos políticos dicen preocuparse por el planeta, y hasta ofrecer fondos multimillonarios al respecto, si casi nunca saben de ciencia?
Y ahora llegamos al punto que ya he mencionado varias veces: la mezcla ciencia/política no es de confiar. Pero eso lo desarrollaré en otra ocasión. Por ahora se terminó el espacio.
El abuso de las drogas es algo virtualmente único de la especie humana, aunque a diferencia del lenguaje y el arte que son algo noble, el abuso de las drogas es una característica totalmente perniciosa, ya que ni siquiera actúa como un arma de doble filo (como la agricultura, de lo cual escribiré una próxima edición).
Sin embargo, a pesar de que es algo perjudicial, no es el peor de los logros o características humanas, ya que no amenaza la sobrevivencia de la civilización como lo hacen nuestras tendencias genocidas y la destrucción del medio ambiente del cual dependemos. Pero es lo suficientemente dañina y universal como para preguntarnos sobre sus orígenes.
Y como siempre menciono sobre este tipo de temas, el problema no es contestarnos la superficial pregunta ¿por qué seguimos consumiendo químicos tóxicos? En parte, eso es debido simplemente a que las drogas son adictivas ¿Por qué lo son? Eso lo explicaré después. Pero, lo que debemos preguntarnos es ¿qué impulsa al ser humano para comenzar a utilizar drogas?
Naturalmente, no existe una explicación simple a esta pregunta ya que en diferentes situaciones o sociedades las personas comienzan a consumir drogas por distintos propósitos. Sin embargo, utilizar una respuesta en ese sentido no nos lleva al corazón de la paradoja de por qué buscamos activamente algo que sabemos que es dañino. Además, contestar esa pregunta solo nos llevará a explicaciones parciales que no se aplican universalmente. Y una explicación evolutiva lo hará.
Paradojas evolutivas
Existen en el planeta varias especies animales que parecen ir en contra de los preceptos de la Evolución. Pero antes de que los creacionistas (quienes creen que Dios hizo la vida) salten de alegría, deben saber que es solo una apariencia. Una vez estudiando y analizando el tema los científicos llegaron la conclusión de que es simplemente uno de esos casos de “el menor de los males”.
Los pavorreales y otras especies de aves exóticas desarrollan y exhiben exuberantes y estorbosas colas que en realidad son un obstáculo para su supervivencia ya que, además de ser fácilmente identificables, pesan y son difíciles de mantener, lo cual los pone en muchos casos a merced de sus depredadores.
Sin embargo, la razón principal de ser de esas características es publicitaria. El propósito es mandar un mensaje a las hembras que dice: “miren, soy tan exitoso que puedo darme el lujo de ponerme a merced de mis depredadores y aun así sobrevivo”. Y el mensaje ha funcionado. Sin duda la naturaleza tiene sus formas (algunas veces incongruentes) de favorecer la reproducción de varias especies, la razón principal de ser de las mismas, al fin y al cabo.
Mensajes resumidos
Todos los animales deben desarrollar una manera rápida de mandar el mensaje apropiado a sus parejas, parejas potenciales, hijos, padres, rivales y depredadores. La evolución ha integrado en varias especies diferentes formas de mandar esos mensajes necesarios. Algunas lo traen de nacimiento (como las coloridas pieles de las ranas venenosas) y otros la desarrollan en grupo (como el acicalado en los primates), pero lo que queda claro es que el mensaje debe ser lo más efectivo y rápido posible ya que en la naturaleza salvaje los peligros siempre abundan.
De la misma forma que el resto de los animales, el ser humano evolucionó con la necesidad de mandar mensajes importantes para su sobrevivencia. Claro que, debido a la naturaleza sociable que heredamos de nuestros ancestros simios, muchos de esos mensajes son sociales, como la publicidad de nuestro rango en la jerarquía de la aldea.
Y si conectamos los puntos podremos corroborar que el denominador común en el uso de drogas en distintas civilizaciones del planeta es el hecho de que es utilizado desde los albores de la civilización como una forma de mandar un mensaje. El mensaje dice, igual que con el caso de los pavorreales, lo siguiente: “miren, yo soy tan saludable que me puedo dar el lujo de hacerme daño y aún así sobrevivir”. Sin embargo, en nuestro caso, y más en la actualidad, es un mensaje falso.
Ya no es lo mismo que antes
Como ya han de saber por anteriores temas, el avance de la civilización ha confundido a los humanos en muchos aspectos que evolucionaron con el paso de las generaciones precedentes. Y precisamente uno de esos aspectos es la necesidad de mandar mensajes rápidos que resuman sus características al sexo opuesto.
Por ejemplo, los rituales como la aplicación de tatuajes y las competencias peligrosas para determinar la valentía y la resistencia al dolor. Claramente la razón de ser de esos primitivos rituales es dar a conocer a la tribu (y específicamente a las mujeres de la tribu) que quienes resisten más dolor o salen triunfadores son mejores opciones para ser padres (o sea reproducirse).
Sin embargo, en la actualidad sabemos que no necesariamente alguien que sobrevive a una caída de cabeza desde 5 metros de altura tiene mejores genes que uno que no se arriesgó a intentarlo. En la actualidad sabemos que son los genes los que trasmiten la herencia y no el hecho de ser o no valiente o suertudo, y por los genes se transmiten características mucho más importantes que esas.
Pero 2 millones de años de evolución no pasaron en balde y esos genes que heredamos de nuestros ancestros suertudos aún existen en los humanos actuales… precisamente los humanos que ya no deben preocuparse por tener miedo de los tigres o por salir a cazar al bosque con arco y flecha.
Pero ese simio interior casi siempre le ganará al raciocinio, del que tanto se jacta el ser humano lo hace diferente del resto de las especies del planeta.
Sí, como no…
In: General
9 Jul 2011
Antes de entrar en el tema, y para que no piensen que me gusta tenerlos en expectativa solo para que lean mis artículos, debo responder de una vez la pregunta de si estamos solos en el universo: la respuesta es no, pero prácticamente sí… por ahora.
¿Les parece un poco complicada? ¿Quién les dijo que todo debería ser respondido fácilmente? Si alguien les dijo, los timaron. De hecho de ese tema también trataré en esta edición de cómo Funciona ya que se encuentra relacionado directamente con el hecho de que hasta ahora parece que estamos solos en la Tierra. Me explicaré.
Miles de mundos
Si solo lo pensamos un poquito, cuando nos ponemos a ver atentamente el cielo estrellado en una noche clara, primero a simple vista, luego con unos binoculares y si podemos luego con un telescopio, nos podremos dar cuenta de que es inconcebible suponer que en todas esas estrellas, galaxias y cúmulos estelares que podemos apreciar, solamente nuestro pequeño planeta en nuestro insignificante Sistema Solar pueda tener vida inteligente con tecnología y capacidad para comunicarnos a grandes distancias.
Por simple posibilidad lógica, así como en este planeta surgió la vida y eventualmente una que otra especie inteligente, así debe haber surgido o estar surgiendo en muchos otros planetas del vasto universo que alcanzamos a apreciar desde La Tierra (sin contar con que solo conocemos una parte del mismo). Aunque de entre los miles de millones de galaxias, y de entre los miles de miles de millones de estrellas con sistemas planetarios solo una ínfima parte de ellas tengan en algún momento vida inteligente, aun así serían miles de civilizaciones solamente en nuestra propia galaxia. Y seguramente lo son. Ahora bien, donde están los platillos voladores?
Y debemos hacernos esa pregunta desde el punto de vista científico y no basados en las leyendas urbanas de los OVNIS que supuestamente visitan la Tierra. Aquí sabrán a que me refiero con supuestamente. Si debe haber por lógica miles de civilizaciones como nosotros o más avanzadas solo en nuestra galaxia, ¿por que no nos han visitado y tenemos que conformarnos con historias inventadas de pequeños alienígenas que llegan a un campo de trigo, dejan una marca y se van? La respuesta tiene que ver con que somos (y también ellos deben ser) extremadamente suertudos.
¿Cómo es que estamos aquí?
La simple respuesta a esta pregunta es: por pura casualidad. Aunque ya había escrito sobre eso cuando hablé de La Existencia, debo repetir que el conjunto de factores que hacen posible que nosotros, una especie de Homo Sapiens Sapiens inteligente con la capacidad de hacerse estas preguntas, estemos en este momento en La Tierra, se unieron por simple y llana casualidad con el paso de los miles de millones de años que la vida en la Tierra lleva evolucionando. En pocas palabras somos el producto de miles de millones de años de prueba y error de la evolución de la vida.
Si unos pocos factores hubieran sido diferentes, lo más probable es que no estuviéramos aquí haciéndonos estas preguntas ni leyendo este articulo. Así funciona el universo, nos guste o no. No somos especiales desde el punto de vista que a la gente le gusta creer. Somos especiales solamente porque somos suertudos de estar aquí. El problema es que solo llevamos unos cuantos miles de años de los miles de millones que ha existido la vida en la Tierra… y no parece que vayamos a durar muchos más.
Solo unos cuantos sobreviven
Si así como evolucionó la vida en la Tierra, puede evolucionar en otros planetas similares (sin contar las otras formas que no conocemos en que puede evolucionar la vida en planetas distintos), y si debe haber muchos planetas como el nuestro solo en nuestra galaxia, la lógica dicta que alguno que otro ya debió haber podido comunicarse interestelarmente. Después de todo, nosotros ya estamos mandando mensajes a otras estrellas.
Pero nadie nos ha contestado. Y difícilmente lo harán. ¿Por qué? Porque, si de la misma forma como evolucionó la vida inteligente en la Tierra puede haber evolucionado en otros sistemas estelares, también de la misma forma se encontrarían con los mismos problemas que nosotros. Y el más grande problema que nos tocará pronto vivir es intentar sobrevivir a nuestros propios avances.
Así como el rápido desarrollo nos ha dejado la capacidad de crear herramientas que nos ayudan a comprender el universo, también nos ha dejado (y de hecho antes que otra cosa) la capacidad de aniquilarnos a nosotros mismos, ya sea por el desarrollo de armas de destrucción masiva o por la sobrexplotación de los recursos del planeta para utilizarlos para sobrepoblar cada vez mas nuestro hogar.
Así que ahora pregúntense ¿qué nos hace suponer que varias de las civilizaciones extraterrestres que se encontraron en ese límite sobrevivieron a su propia era tecnológica para poder alcanzar a ser una civilización interestelar? Además también ¿qué nos hace suponer que un suficiente porcentaje de las pocas civilizaciones que lo hayan logrado lo lograron pacíficamente o cuidando su medioambiente?
Venimos en son de paz…
Si la historia de la Tierra sirve de indicador, cada vez que una civilización descubre un nuevo territorio, lo primero que busca no es coexistir pacíficamente con sus originales habitantes. Lo primero que busca son los recursos que le pueden servir a ellos a costa del bienestar de la comunidad que ahí vive desde antes que ellos llegaran.
Asi que, la realidad es que deben existir civilizaciones más avanzadas en varios lugares del universo. Pero el porcentaje de esas que hayan superado el límite crítico debe ser muy bajo. Y de ese bajo porcentaje, las civilizaciones que realmente sean avanzadas e inteligentes como para pacíficamente escudriñar el universo deben ser aun menos. Así, que, al menos por el momento en nuestras inmediaciones difícilmente encontraremos algún vecino que se comunique con nosotros o nos visite.
Afortunadamente… por ahora.
In: psicologia
3 Jul 2011La psicopatía es un desorden de la personalidad que se manifiesta en personas que utilizan una mezcla de carisma, manipulación, intimidación y ocasionalmente violencia para satisfacer sus propias necesidades egocéntricas. Rasgos interpersonales incluyen carisma superficial, facilidad de palabra, grandioso sentido de la autoestima, mentira patológica y facilidad y gusto por la manipulación de los demás.
Los rasgos afectivos de estas personas incluyen la falta de remordimiento o culpa, afecto solamente superficial, falta de empatía y falta de aceptación de la responsabilidad de sus propios actos. Las conductas de su estilo de vida incluyen comportamiento de búsqueda de estimulación, impulsividad, irresponsabilidad, orientación parasitaria (les gusta vivir a costa de otros) y la falta de metas realistas.
Investigaciones han demostrado que en aquellos criminales que son psicópatas, el nivel varía desde un alto grado de psicopatía a personas con muy leves niveles. Sin embargo debe quedar en claro no todos los delincuentes violentos son psicópatas, ni todos los psicópatas son delincuentes violentos. Lo que los distingue es que si un delincuente violento es psicópata, puede asaltar, violar y matar sin preocupación por las consecuencias morales, sociales o legales. Irónicamente, varios de estos mismos rasgos existen en hombres y mujeres que se sienten atraídos por la carrera política y por posiciones de poder como puestos públicos importantes.
Tradicionalmente se relaciona la psicopatía con delincuentes como los asesinos seriales. Lo vemos seguido en la televisión y las películas. Pero de igual forma, no todos los psicópatas son o pueden ser asesinos seriales (una de las caracteristicas principales de un “buen” asesino serial es su desarrollada inteligencia, y pregúntense ¿cuántos políticos tienen esta caratcerística?). Aunque eso sí, pocos asesinos seriales no son psicópatas. Sin embargo lo que pasa desapercibido es que algunas de esas características que distinguen a los asesinos seriales se observan en muchas personas que se desenvuelven en la arena política.
Lo vemos en las noticias
Aunque rara vez exhiben violencia física, muchos líderes políticos muestran seguido grados de enojo, indignación fingida y otros comportamientos. Muchos también carecen del conocido mecanismo de “vergüenza”, de lo cual se habla mucho en los medios y hasta dichos populares existen al respecto. El hecho simple es que la mayoría de los asesinos seriales y los políticos deben imitar lo que ellos creen son la respuestas apropiadas a situaciones que enfrentan como tristeza, empatía, simpatía y otras respuestas humanas a estímulos externos. Y este es un rasgo típicamente psicópata, aunque eso no quiere decir que solo por ser así alguien es psicópata… pero va por buen camino si el resto de los rasgos coinciden.
“Políticos corruptos e insensibles, los que escalan rápido su carrera o el estrato social, líderes autoritarios, personas agresivas y abusivas, son algunos de ellos,” escribió el Dr. Renato Sabatini en su artículo El Cerebro del Psicópata. “Una característica común es que se dedican sistemáticamente al engaño y la manipulación de otros para su beneficio personal. De hecho muchos exitosos psicópatas no violentos se encuentran en nuestra sociedad”.
La mayoría de estas personas no solo las podemos encontrar en nuestras iglesias, escuelas u organizaciones caritativas, sino que por naturaleza es probable que también las dirijan. Es un rasgo importante de los psicópatas de buscar obtener posiciones de influencia, no por servir a la comunidad, sino por el poder. Conseguir poder por la única razón de tenerlo está en la naturaleza del psicópata. Adoran tener el poder de control sobre otras personas.
Así que, aunque muchos líderes políticos negarán el análisis en cuanto a sus similitudes con los asesinos seriales y otros criminales de carrera, muchos de sus razgos de personalidad son parte del un perfil psicópatico que puede ser utilizado para evaluar el comportamiento de muchos oficiales y servidores públicos en todos los niveles del gobierno y la política.
Los psicópatas están entre nosotros
Un artículo en la página web del Dr. Hare titulado ‘Psicópatas entre Nosotros’, de Robert Hercz, describe cómo el Dr. Hare fue contactado por la actriz Nicole Kidman, que deseaba su consejo sobre la forma de desempeñar el papel de una psicópata por su película, Malice. El Dr. Hare utiliza la anécdota de una psicópata que acababa de presenciar un accidente donde una madre vio a su hijo morir atropellado por un auto. Hay sangre por todas partes y la psicópata no experimenta ninguna emoción, pero en su lugar, trata de evitar que la sangre manche sus zapatos. La psicópata se da cuenta de la reacción emocional de la madre con el accidente y se fascina. Ella va a su casa, se ve en el espejo y comienza a imitar las expresiones faciales de la madre. “Ese es el psicópata”, reveló el Dr. Hare.
El Raptor Blog es el blog oficial de Nelson Razo, un diseñador gráfico experto en desarrollo web que en sus ratos libres se interesa en cómo funcionan los humanos en particular y el universo en general. Y publica lo que aprende en este sitio.