Sobre la especie, el universo y todo lo demás.
Ya en la primera edición de la nueva era de Códice, hace más de dos años, esta sección se reestrenó con el tema del Trastorno de Personalidad Narcisista (NPD) y su relación específicamente con los actores de la política. Es más que lógico que esta nueva era de Códice la iniciemos con un tema relacionado que ayudará a expandir el tópico de los trastornos psicológicos que tienden a presentarse en varias figuras políticas y las razones de ello.
Escándalos y más escándalos
Aunque en teoría la población trata de elegir a oficiales que representen sus intereses y hagan lo mejor por la constitucionalidad, repetidamente esas elecciones ponen en el poder a gente que tiene una moral y una ética significativamente cuestionable. Las noticias casi siempre están reportando a algún político que ha cometido un crimen o se ha medio en algún escándalo sexual, sin contar los reportes de cuando uno ha hecho algo para tomar ventaja de la confianza que los votantes pusieron en él… o ella.
Obviamente uno se pregunta por qué continúan haciéndolo aunque son claramente conscientes de las consecuencias que otros encaran en ese tipo de situaciones. Una vez que los atrapan, dicen que lo sienten y que se arrepienten de sus actos. Y como muchos casos similares deben ser indicio de una relación, resulta que en muchos de ellos esa relación es un trastorno psicológico.
Yo soy la mejor opción
Muchas de las personas que son elegidas para un puesto público importante resultan sufrir de un serio caso de Trastorno de Personalidad Narcisista (NPD). Debido a que esto ya lo expliqué en su forma básica en una edición anterior, esta vez solamente tomaré el tema solamente desde los aspectos más relevantes para esta nota, pero en pocas palabras es un desorden que presenta un patrón de grandiosidad, una necesidad de ser admirado y una falta de empatía que son muy difíciles sino imposibles de tratar.
Los narcisistas tienen un sentido arrogante de auto importancia, así que exageran sus logros o los ven como más de lo que son en realidad, ya que esperan ser reconocidos como relevantes. Así que cuando escuchamos a un candidato hablarnos sobre las cosas maravillosas que han logrado, muchas veces encontramos que no lo son tanto (y a veces que ni siquiera existen). Pero la verdad ha sido comprometida para impresionarnos, y tu voto (ya sea electoral o de confianza) puede ser dirigido a ellos basado en mentiras o engaño.
Este tipo de perspnas se preocupan también con fantasías de éxito ilimitado, poder y belleza, y es la palabra fantasía lo que es importante aquí. Es por eso que cometen actos ilegales o inmorales aunque vean que otros lo hacen con consecuencias: ellos de hecho no creen que serán atrapados. Siempre les gusta pensar que son mejores que los que no lo lograron.
También les gusta pensar que solo deben asociase con personas de alto estatus. Los miembros ordinarios de su grupo de trabajo son vistos como inferiores, y al estar en un puesto público pueden rodearse de gente adinerada y con influencias. Así que les gusta mucho socializar, pero raramente con la gente que de hecho los elige o puede elegirlos para un puesto público. Y lo peor es que les gusta tomar ventaja de otras personas para lograr sus propios fines.
Así que, siempre hay que tomar en cuenta que, aunque algunas personas que se convierten en líderes debido a que quieren hacer la diferencia en cómo funciona el sistema de gobierno, algunos otros (que son más de los que nos imaginamos en cualquier momento) solamente quieren un puesto público para obtener fama y poder. Es fácil caer por la apariencia y el carisma que cualquiera de los dos tipos puede tener, pero es importante ser realistas y no llevarnos por aquellos que presentan comportamientos como el narcicismo.
Los escándalos sexuales políticos
“La política tiende a atraer a quienes les gusta tomar riesgos,” dice Frank Farley, un psicólogo de la Temple University que ha estudiado la asunción de riesgos. Debido a que es un trabajo incierto (estás por tres años y luego debes buscar otro puesto), muchas veces los políticos que llegan ahí es por su tendencia a gustarle los riesgos y al refuerzo que obtienen cuando ganan.
De la misma forma, cuando ven una oportunidad como la de un affair, muchos de ellos lo toman sin pensar en las repercusiones en su imagen pública. Si no lo creen, pregúntenle a Bill Clinton.
El tipo de personalidad del político mexicano
En nuestro vecino país Estados Unidos el tipo de personalidad de Myer-Briggs (sobre lo cual ya he escrito en ediciones anteriores) que tienden a ser los políticos electos son Guardianes (SJ), específicamente Inspectores y Supervisores. La principal cualidad de estos subtipos de personalidad es el juicio crítico sobre las decisiones personales, aunque más basadas en lo que se siente que en lo que se analiza.
En cambio, en nuestro país, al parecer muchos de nuestros políticos se prestan más a demostrar su falta de juicio (J) debido a que quienes terminan en candidaturas y puestos públicos son en gran parte Artesanos (SP), específicamente Promotores y uno que otro Ejecutante. La cualidad principal en cuanto a la toma de decisiones de estos subtipos de personalidad es adaptar sus tácticas al día a día, y esas tácticas comúnmente son decididas por lo que sienten que es mejor (S), en vez de por un análisis concienzudo.
Ahora ya saben por qué nuestras calles siempre tienen baches… aunque no fuera solamente porque en muchos casos prefieren ahorrarse ese dinero para uso personal.
Ya había prometido este tema desde hace varios posts, pero los temas de los dos posts anteriores demandaban su turno por obvias razones. Y, para quienes buscan razones para el por qué tomar este tema, solo debo decirles que es consecuencia directa de la serie de temas sobre la psicología evolutiva del sexo en los humanos sobre la que he estado escribiendo.
Como ya han aprendido si leyeron esos posts anteriores, muchas (si no es que todas) las acciones de los humanos de una u otra forma están relacionadas directa o indirectamente con la necesidad de reproducirse, es decir con el sexo. Pero esta vez tomaré el tema del sexo no como el verbo sino como el sujeto o, en otras palabras, como género.
Y es precisamente cuando se analiza desde el punto de vista evolutivo (dejando atrás ideas románticas y expectativas lúdicas), resulta lógico que ambos sexos sean diferentes el uno del otro, tanto física como psicológicamente.
La necesidad de la naturaleza de fomentar la permanencia de una especie (en este caso los humanos) ha implicado que con el tiempo cada sexo haya obtenido características especiales no solamente para distinguirse del opuesto, sino para que le sirvieran para convertirse en una especie de complemento el uno para el otro, aunque no desde el punto de vista romántico, como a muchos les gusta pensar.
La realidad es que los hombres nunca serán iguales a las mujeres (y viceversa) por la simple y sencilla razón de que cada uno evolucionó para ejecutar sus propias y particulares acciones en el juego de la vida, específicamente en el juego de perpetuar la vida de la especie… o sea en el “juego del amor”, por así llamarlo.
Podrá sonar misógino y sexista, pero, para razones prácticas y evolutivas (lo que al final es lo que interesa, de hecho), no existe ni existirá la igualdad de sexos. Al igual que el concepto romántico de amor y el concepto de un dios que tiene un plan para nosotros, la igualdad de sexos no es más que una falacia producto de la “civilización” de la raza humana. Un producto más de la rapidez con la que la tecnología y la cultura ha avanzado mucho más rápido en contraste con lo que lo hace el ser humano, física y psicológicamente.
Las mujeres en la cueva
¿Por qué creen que las mujeres son más ávidas para hacer varias cosas al mismo tiempo? Independientemente de la efectividad con que hagan cada una, claro. ¿Manejar, hablar por teléfono y maquillarse? ¿Cuidar a su hijo mientras ve las telenovelas? ¿Estudiar para un examen mientras platica con sus amigas en Facebook? ¿Mantenerse al tanto de las noticias del barrio?
La respuesta es: porque está diseñada genéticamente por la evolución para poder hacerlo. Pero lo que nos interesa no es ese por qué si no el para qué. Y la respuesta, por más retrógrada que les pueda sonar a todas esas que aun creen en el concepto de “revolución femenina”, es que esas características (junto con muchas otras como poner mayor atención a los detalles) evolucionaron para que la mujer se dedicara al hogar. Antes era la cueva, luego fue la choza, hoy es el departamento, pero para el caso es lo mismo.
La mujer tiene la capacidad de hacer varias cosas al mismo tiempo y de poner atención a los detalles debido a que fue mejor para la supervivencia de la especie que la mujer diera a luz al hijo (o a la mejor simplemente de pura chiripada les tocó a ellas). De la misma forma, fue mejor para la supervivencia de los humanos que nacieran básicamente ineptos y necesitaran el cuidado de su madre para terminar de desarrollarse una vez nacido. Y así, por simple lógica, las mujeres con una mejor mezcla de características como las mencionadas fueron las que heredaron sus genes a sus retoños, los cuales, debido a que sobrevivieron y pudieron tener sus propios hijos porque sus madres los supieron cuidar, los heredaron a su vez a los suyos, o mejor dicho a ls suyas.
Sencillo, ¿no creen? Pues por simple que parezca esa es la única razón por la que en el presente las mujeres tienen esas características (junto con muchas más, claro) de las que sacan provecho de distintas maneras hoy en día. Distintas maneras para las que no necesariamente evolucionaron dichas características, de hecho. Pero nunca lo supieron hasta hoy (y de hecho seguramente la mayoría no lo sabe aún de cualquier forma). Y lamentablemente de una u otra forma ya han hecho mella en la especie. ¿O piensan que el aumento en la delincuencia juvenil es producto de caricaturas como Dragon Ball Z? (Perdón… “series de anime”.)
Los hombres en el bosque
De igual forma, el sexo masculino heredó sus características para poder llevar a cabo su parte en el trato de la reproducción y la supervivencia de la especie. Y su parte, debido a que la mujer era la que daba a luz a los cachorros, era el de proveer lo necesario para que la madre no tuviera que ocuparse de otras cosas más que de cuidar al hijo de ambos.
¿Por qué creen que los hombres son más aptos para actividades que requieran fuerza y coordinación espacial, y específicamente con pericia? ¿Manejar y disparar armas? ¿Pelear o llevar a cabo trabajos pesados? ¿Jugar videojuegos y deportes extremos? ¿Escalar puestos en las empresas?
La respuesta es la misma: porque la evolución le hizo obtener esas características con el paso del tiempo porque le ayudaron a ejecutar su parte del trato: proveer y escalar en la cadena jerárquica. En nuestros tiempos ya no se trata de quien caza más venados o quien encuentra más presas, pero de igual forma hoy se trata de quién hace más dinero y quien apoya más para proveer en el hogar. Ya no es la cueva, hoy es el departamento o, si escala mejor la cadena jerárquica en la sociedad, la mansión.
Por simple que parezca esa es la única razón por la que hoy existen millonarios y la mayoría de los políticos y gobernantes son hombres. Igual que en el caso contrario, las características genéticas que lo permiten no evolucionaron específicamente para eso, pero se prestaron con el avance de la sociedad. Y de igual forma, ¿a poco creen que varios jóvenes delincuentes no hubieran tenido más oportunidad de evitar salirse del riel si hubieran tenido a su padre como ayuda en su etapa crítica?
El eterno dilema de nuevo
Ahora, ya que saben lo anterior, pregúntense: ¿por qué casi nunca vamos a escuchar sobre una mujer Einstein, o una mujer Bill Gates, o una mujer Obama? Ahí se los dejo de tarea, pero no se alebresten. No les servirá de mucho de todos modos. Hay que ver las cosas con filosofía, como dice el dicho… o en este caso, con racionalidad científica.
Sí, ya se, se vale soñar.
Y es precisamente cuando se analiza desde el punto de vista evolutivo (dejando atrás ideas románticas y expectativas lúdicas), resulta lógico que ambos sexos sean diferentes el uno del otro, tanto física como psicológicamente.
La necesidad de la naturaleza de fomentar la permanencia de una especie (en este caso los humanos) ha implicado que con el tiempo cada sexo haya obtenido características especiales no solamente para distinguirse del opuesto, sino para que le sirvieran para convertirse en una especie de complemento el uno para el otro, aunque no desde el punto de vista romántico, como a muchos les gusta pensar.
La realidad es los hombres nunca serán iguales a las mujeres (y viceversa) por la simple y sencilla razón de que cada uno evolucionó para ejecutar sus propias y particulares acciones en el juego de la vida, específicamente en el juego de perpetuar la vida de la especie.
Podrá sonar misógino y sexista, pero, para razones prácticas y evolutivas (lo que al final es lo que interesa, de hecho), no existe ni existirá la igualdad de sexos. Al igual que el concepto romántico de amor y el concepto de un dios que tiene un plan para nosotros, la igualdad de sexos no es más que una falacia producto de la “civilización” de la raza humana. Un producto más de la rapidez con la que la tecnología y la cultura ha avanzado mucho más rápido en contraste con lo que lo hace el ser humano, física y psicológicamente.
Las mujeres en la cueva
¿Por qué creen que las mujeres son más ávidas para hacer varias cosas al mismo tiempo? Independientemente de la efectividad con que hagan cada una, claro. ¿Manejar, hablar por teléfono y maquillarse? ¿Cuidar a su hijo mientras ve las telenovelas? ¿Estudiar para un examen mientras platica con sus amigas en Facebook? ¿Mantenerse al tanto de las noticias del barrio?
La respuesta es: porque está diseñada genéticamente por la evolución para poder hacerlo. Pero lo que nos interesa no es ese por qué si no el para qué. Y la respuesta, por más retrógrada que les pueda sonar a todas esas que aun creen en el concepto de revolución femenina, es que esas características (junto con muchas otras como poner mayor atención a los detalles) evolucionaron para que la mujer se dedicara al hogar. Antes era la cueva, luego fue la choza, hoy es el departamento, pero para el caso es lo mismo.
La mujer tiene la capacidad de hacer varias cosas al mismo tiempo y de poner atención a los detalles debido a que fue mejor para la supervivencia de la especie que la mujer diera a luz al hijo. De la misma forma, fue mejor para la supervivencia de los humanos que nacieran básicamente ineptos y necesitaran el cuidado de su madre para terminar de crecer una vez nacido. Y así, por simple lógica, las mujeres con una mejor mezcla de características como las mencionadas fueron las que heredaron sus genes a sus retoños, los cuales, debido a que sobrevivieron y pudieron tener sus propios hijos porque sus madres los supieron cuidar, los heredaron a su vez a los suyos.
Sencillo, ¿no creen? Pues por simple que parezca esa es la única razón por la que en el presente las mujeres tienen esas características (junto con muchas más, claro) de las que sacan provecho de distintas maneras hoy en día. Distintas maneras para las que no evolucionaron dichas características, de hecho. Pero nunca lo supieron hasta hoy. Y lamentablemente que de una u otra forma ya han hecho mella en la especie. ¿O piensan que el aumento en la delincuencia juvenil es producto de las caricaturas como Dragon Ball Z?
Los hombres en el bosque
De igual forma, el sexo masculino heredó sus características para poder llevar a cabo su parte en el trato de la reproducción y la supervivencia de la especie. Y su parte, debido a que la mujer era la que daba a luz a los cachorros, era el de proveer lo necesario para que la madre no tuviera que ocuparse de otras cosas más que de cuidar al hijo de ambos.
¿Por qué creen que los hombres son más aptos para actividades que requieran fuerza y coordinación espacial, y específicamente con pericia? ¿Manejar y disparar armas? ¿Pelear o llevar a cabo trabajos pesados? ¿Jugar videojuegos y deportes extremos? ¿Escalar puestos en las empresas?
La respuesta es la misma: porque la evolución le hizo obtener esas características con el paso del tiempo porque le ayudaron a ejecutar su parte del trato: proveer y escalar en la cadena jerárquica. En nuestros tiempos ya no se trata de quien caza más venados o quien encuentra más presas, pero de igual forma hoy se trata de quién hace más dinero y quien apoya más para proveer en el hogar. Ya no es la cueva, hoy es el departamento o, si escala mejor la cadena jerárquica en la sociedad, la mansión.
Por simple que parezca esa es la única razón por la que hoy existen millonarios y la mayoría de los políticos y gobernantes son hombres. Igual que en el caso contrario, las características genéticas que lo permiten no evolucionaron específicamente para eso, pero se prestaron con el avance de la sociedad. Y de igual forma, ¿a poco creen que varios jóvenes delincuentes no hubieran tenido más oportunidad de evitar salirse del riel si hubieran tenido a su padre como ayuda en su etapa crítica?
El eterno dilema de nuevo
Ahora, ya que saben lo anterior, pregúntense: ¿por qué casi nunca vamos a escuchar sobre una mujer Einstein, o una mujer Bill Gates, o una mujer Obama? Ahí se los dejo de tarea, pero no se alebresten. No les servirá de mucho de todos modos. Hay que ver las cosas con filosofía, como dice el dicho… o en este caso, con racionalidad científica.
Ahora resulta que hasta los empresarios que mueven los hilos de México ya están como los políticos y no tienen siquiera vergüenza para dejar en claro que lo único que les interesa es dominar aun más el mercado y para acabarla queriendo dar a entender que eso es bueno para sus clientes.
Eso es de lo que últimamente quienes pensamos estamos viendo a diario en todos los medios habidos y por haber (que para el caso no son tantos en nuestro país), con la llamada “Guerra de las Telecomunicaciones” que tanto suena desde hace ya varios meses y de la que ya había escrito hace casi un año en esta misma sección. Y no, no me considero profeta (esos no existen ni existieron, ni como lo expresa la Biblia), es solo que los resultados lógicos se pueden predecir fácilmente si le calculamos un poquito.
“La mercadotecnia en un mercado competido es básicamente lo mismo que la guerra”, escribí en esa ocasión… pero esto ya es el colmo. Esto, más que guerra mercadológica como la de Telmex contra Yoo, es una guerra económico-mediática que deja en claro que en México las prácticas monopólicas difícilmente dejarán de ser la norma y el cliente seguirá acostumbrado a servicios y productos con muy baja calidad y sin tener a donde más recurrir como opción.
Los antecedentes
Todos sabemos que, por más que los anuncios de Telmex nos digan que ellos son grandes porque invierten y el resto de su competencia es chica porque no quiere hacerlo, la compañía de Carlos Slim es básicamente un monopolio aun. Ellos mismos los afirmaron por muchos años en su publicidad con el lema: “Todo México es Territorio Telcel”; lema que por cierto ya cambiaron con esto de la guerra al más leve: “Todo México habla de Telcel…”.
Telmex fue el monopolio telefónico el suficiente tiempo como para adueñarse de todo México ayudándole así a reforzar su posición una vez que la competencia entró a nuestro país. Así que, por más que quieran invertir, esa competencia (llámese, Movistar, Axtel, Iusacel…) nunca tendrá las suficientes ventas como para competir en inversión con el gigante azul de Slim (Telcel-Telmex), quien por cierto no invierte tanto como declara en sus anuncios, en comparación con sus ingresos, claro está.
Otro monopolio que con el tiempo se convirtió en el ahora llamado “duopolio” siempre fue y lo ha sido primero Televisa y luego la pareja Televisa-TV Azteca. Por más que ambas compañías se digan “cosas” entre ellas, todas las personas racionales sabemos que no son más que pan con los mismo y que lo único que hacen es distribuirse el mercado (Televisa es para la gente “nice” y TV Azteca para la “prole”). Es decir: Televisa y TV Azteca sirven para lo mismo… y para los mismos: el gobierno y las empresas que controlan México. Eso siempre ha sido y será caso cerrado.
Pero ahora resulta que ambas empresas televisoras son muy amigas a la hora de preocuparse por que los usuarios de telefonía en México reciban un servicio y un precio justo. Y yo me pregunto ¿y cuando se preocuparon por eso antes? Y aquí viene el núcleo del problema, porque ahora resulta que un monopolio se está quejando de otro. Y ¿cuándo pasa esto en la naturaleza salvaje? Solamente cuando un león invade en el territorio de un tigre.
El meollo del asunto
Como ya había una vez mencionado en un Editorial de Códice En Línea, lo que pasa en estos tiempos no es más que una guerra de esas que anteriormente se llevaban a cabo por debajo del agua, pero con la diferencia de que ahora suceden a flote. Y de ahí se desprende el asunto Carmen Artistegui del que les había platicado levemente.
Resulta que desde ya hace tiempo Carlos Slim le trae ganas a una concesión para tener su propia televisora que llegue a tanta gente como sea posible y no solamente a los pocos que tenemos cable y a veces vemos MVS (propiedad del multimillonario, claro). Resulta también que el Gobierno Federal ya tenía tratos con Slim para concedérsela a cambio de obviamente miles de millones de pesos. Pero ¿a quiénes no les conviene directamente? A las televisoras nacionales existentes: Televisa y TV Azteca.
Así que, con el pretexto de que no le habían nunca subido los precios a los anunciantes, al comienzo de esta guerra hace algunos meses, Televisa aumentó en 20% sus precios publicitarios a Telmex-Telcel, lo cual lo único que hizo fue prender la mecha para que inciara todo esta guerra que mas que guerra ya parece un circo, un circo que el resto del mundo disfruta.
La reacción obvia de Telcel-Telmex fue retirar los cientos de millones de pesos que invertía en publicidad en Televisa y posteriormente también de TV Azteca (quienes, recordemos, son dueños de Iusacel, y competencia después de todo), dando un golpe certero a su propia futura competencia y con la que sabía pelearía pronto para convencer al Gobierno Federal de que le autoricen la concesión televisiva. Y aquí fue cuando la guerra se hizo pública ya que, como respuesta al golpe de dejar de recibir millones de pesos por publicidad, el equipo Televisa-TV Azteca unió fuerzas para desacreditar el servicio de Telcel-Telmex con anuncios (un tanto engañosos, pero pues es guerra sucia, ¿qué esperábamos?) en ambas televisoras en los que ponen en duda la calidad moral de las empresas de Carlos Slim.
Obviamente, Telcel-Telmex no se quedó con las manos cruzadas y respondió con todos esos anuncios (francamente poco estéticos, aunque lo hayan hecho a propósito) que vemos en el resto de los medios, que no son TV Azteca o Televisa, y que pregonan que “El Duopolio Televisivo confunde libertad de expresión con libertad de presión”. Así que ¿cómo la ven? Ahora resulta que un monopolio (la palabra duopolio está de más, si lo piensan un poquito), que nunca dejó espacio para opciones diferentes en cuanto a televisión pública en México se refiere, ahora se queja de un monopolio que nunca de dejó opciones de servicios de telecomunicación al pueblo mexicano… y viceversa.
Los obvios resultados
Pero todo lo anterior al final son dimes y diretes. Lo más importante aquí es que, a pesar de que en casi cualquier otro país esta podría ser la oportunidad que el mercado espera de mejorar en cuanto a opciones y calidad de servicios, el resultado más probable será que simplemente haga mayor el estrés económico y psicológico al que los consumidores mexicanos estamos acostumbrados a la hora de soportar los caprichos y decisiones de los grandes empresarios que lo único que buscan es una mayor pieza del pastel aunque a quien le cueste sea al ciudadano consumidor.
Así que, pregúntenme si espero que en realidad algo bueno salga de todo esto. Como bien dice el dicho: “cuando los elefantes pelean, quienes la llevan son las hormigas”. Pero mientras es Juana o es Chana (aunque al final siempre sepamos quien será), quienes leen este blog ya saben cómo masca la iguana.
Pero no me agradezcan aun…
Como todo el mundo ya sabe, un poderoso tsunami, producto de más grande temblor del que se tenga registro en Japón, golpeó la costa este de la isla el pasado viernes 11 de Marzo, llevándose con él casas, botes, gente, autos y todo lo que encontraba en su camino. Como consecuencia también se registraron incendios que avanzaron sin control por las ciudades. Las alertas de tsunami se extendieron por todas las costas del pacífico, tan lejos como Sudamérica, Canadá, Alaska y toda la costa oeste del continente Americano.
El servicio Geológico de los Estados Unidos mencionó inicialmente (a las 2:46 pm hora de Japón) que el temblor había sido de 7.9, pero rápidamente fue actualizado a 8.8, luego a 8.9 y finalmente a 9.0 grados en la escala de Richter, empatando en el cuarto lugar con otros tres de los temblores más devastador registrado en la historia.
Todo eso, y las subsecuentes noticias de las tragedias (y las emociones encontradas que se publican hasta la fecha en los medios sobre el evento) ya lo sabemos pero, la pregunta que en este blog nos interesa es ¿cuál fue el origen tanta devastación?
La Tierra se mueve
Al igual que el terremoto de Chile del año pasado, el terremoto del viernes en Japón es producto de la actividad tectónica de lo que los científicos llaman “El Anillo de Fuego”.
Resulta que, como ya deben haberles enseñado en la primaria y en la secundaria, la superficie terrestre está formada por inmensas piezas de roca independientes una de la otra llamadas placas tectónicas. Las 7 placas principales y las 6 más pequeñas están unidas como una especie de rompecabezas, formando así toda la corteza terrestre, tanto continental como oceánica.
Todas esas placas flotan sobre el manto, el nombre con el que se conoce al interior de la Tierra que está en un estado entre sólido y líquido, y del que proviene el magma de los volcanes. Por consecuencia, las placas tectónicas se mueven sobre ese manto semilíquido e interactúan unas con las otras de la misma forma que lo hacen pedazos de hielo en la superficie de un lado congelado.
En los límites donde una placa se encuentra con la otra, estas se tocan de distintas formas: unas se deslizan horizontal o verticalmente, otras se presionan entre ellas y otras más se sobreponen o se hunden debajo de su compañera. Y precisamente el temblor Tohoku fue producto de la última forma de interacción entre placas tectónicas.
Había una vez una gran placa
La Placa del Pacífico es una de las más grandes placas tectónicas que forman la superficie de la Tierra. Pero, lo que puede parecer extraño para los no versados en geología básica es que antes era mucho más grande. De la misma forma que nosotros reciclamos ciertos desechos, la Tierra recicla los materiales de los que está constituida, en este caso los minerales que forman la superficie del planeta. La Placa del Pacífico de hecho se está haciendo más pequeña porque se está hundiendo en el manto mientras que las placas que la rodean se van acercando, de modo que dentro de varios millones de años la costa este de Asia estará frente a la costa Oeste de América y el gran Océano Pacífico desaparecerá.
Consecuencia de este hundimiento de la Placa del Pacífico (llamado subducción en términos geológicos), por todo alrededor de las costas de ese mar se encuentran las cadenas de volcanes más extensas del planeta. De hecho, tres cuartas partes de los volcanes de la Tierra se encuentran en ese anillo alrededor del Pacífico al cual, casi literalmente, se le llama “El anillo de fuego”. Aquí también suceden el 90% de los temblores del planeta. Y adivinen en qué lugar se encuentra la isla de Japón.
El Tsunami Sendai
La Placa Pacífico se hunde debajo del país nipón en la Fosa Japón, y se desliza debajo de la placa Euroasiática a una velocidad promedio de 3.2 pulgadas por año. La energía resultante del movimiento de una placa sobre la otra es lo que causa los temblores a los que los japoneses ya están relativamente acostumbrados, debido a que se encuentran en una zona de subducción especialmente volátil, la cual ha ocasionado 9 temblores de magnitud 7.0 o mayores desde 1973.
Pero, a pesar de que el movimiento de las placas es continuo, después de cierto tiempo, el estress del deslizamiento y rozamiento se junta de manera que cuando ya no aguanta más, se libera un movimiento telúrico tan grande que puede desplazar grandes cantidades de agua oceánica por el efecto de rebote de la corteza oceánica. Y esto es lo que causa los tsunamis. Pero esta vez, no solamente agua fue lo que se desplazó.
El planeta cambió
Producto del movimiento masivo de las placas tectónicas involucradas, el terremoto Tohoku movió partes del noreste de Japón hasta 2.4 metros más cerca de Norteamérica, haciendo algunas partes de Japón más anchas que antes. De igual forma, debido a que el terremoto bajó algunas costas hasta 2 pies, el tsunami pudo avanzar más rápido y a mayor distancia cuando invadió tierra. De hecho la Placa del Pacifico pudo haber avanzado hasta 20 metros cerca del epicentro.
Además, de acuerdo al Instituto de Geofísica y Vulcanología de Italia, el terremoto movió el eje de la tierra 25 centímetros, lo que llevó a unos leves cambios planetarios como la duración del día y la inclinación de la Tierra. La velocidad de rotación de la Tierra se incrementó, haciendo más corto el día por 1.8 microsegundos, debido a la redistribución de la masa Terrestre.
El sexo existe para tener hijos. Punto. Sin importar lo que a la gente le guste pensar o lo que la sociedad “civilizada” (y dicho sea de paso, la mercadotecnia) hayan comenzado a dictar desde hace ya varios siglos, el hecho de que el sexo sea disfrutable no es su fin sino simplemente un medio para el fin. Y ese fin es la reproducción de la especie.
Las especies perduran en el planeta gracias a la reproducción, y en el caso de los humanos (y para el caso casi todas las especies de animales complejos) a la reproducción sexual. Simplemente es la forma que la evolución encontró para ayudar a perpetuar las especies a través de las generaciones. Y la base es simple: los machos deben buscar una (o varias) hembras para poder copular con ellas y que cuiden a su descendencia; las hembras deben buscar un macho que les ayude a criar a sus retoños y que, si es posible, pueda heredarles genes exitosos.
Y lo que ha funcionado con el tiempo para que nuestra especie se reproduzca es que caemos en un engaño. Este engaño consiste en el hecho de que el sexo es disfrutable, divertido y, por consiguiente, deseable. Obviamente si las personas buscan tener sexo porque lo disfrutan, muchas de esas veces resultaran en un embarazo. Y ese es el engaño. Es como el pez de las profundidades que prende su lucecita para llamar la atención de un pez más pequeño y que cuando llega se da cuenta muy tarde de que era una trampa.
El engaño doble
Para hacer las cosas más complicadas la naturaleza ha implementado un engaño más en el caso especial de la reproducción de los seres humanos. Como ya he escrito sobre esto anteriormente, esta vez solo lo resumiré rápidamente: nos tenemos que enamorar. O mejor dicho, tenemos que caer en la ilusión de lo que la gente conoce como amor.
Para tener más probabilidades de que la pareja que tendrá sexo, y por consecuencia un hijo, lo cuide hasta que se desarrolle para ser hasta cierto punto independiente, lo que ha funcionado para la evolución es la treta de que la pareja se enamore, es decir, que no solamente sientan la atracción sexual inicial sino que después de unos meses de compartir su vida sientan una conexión mucho más profunda y por ende duradera. Y esa conexión (que en promedio dura 5 años, el tiempo suficiente para que un niño ya no necesite tantos cuidados) es lo que llamamos enamoramiento.
Así que en pocas palabras, no solo el sexo existe para tener hijos, también el enamoramiento existe para el mismo propósito. Al igual que el hecho de que el sexo sea disfrutable no es el fin, el hecho de que el enamoramiento sea disfrutable y nos haga sentir felices tampoco lo es. En pocas palabras, los humanos son engañados doblemente con el fin de que se reproduzcan. Y el lado que siempre ha tenido problemas con ello (aunque ni se den cuenta) es el femenino… y muchos más desde hace unos siglos con el advenimiento de la “era moderna”.
El amor en tiempos modernos
Aceptémoslo: las mujeres son las que más se enamoran. A muchos esta frase les parecerá demasiado obvia, pero es necesario verla desde el punto de vista de las “Teresas”: ellas juran que no. Ellas juran que no se enamoran fácilmente y de que solo utilizan sus “encantos” para conseguir una buena vida y tienen sexo solamente por diversión. Pero nunca podrán contra su naturaleza y deben de enamorarse, muchas incluso más que las que no son tan “Teresas”.
Y ¿cuál es la naturaleza de las mujeres que hace que se enamoren más que los hombres? El simple hecho de que existen para concebir y criar a los hijos. Aquí se que una que otra “feminista” están poniendo cara de indignación, pero por favor aguántense, eso lo dejaré para otra edición, y de hecho no les va a gustar pero no van a poder negarlo de todos modos.
Así que el problema entre las mujeres y el sexo en la modernidad es el hecho de que de un tiempo a la fecha ya no es necesario tener sexo simplemente para tener hijos. Es decir, la comodidad de los tiempos modernos ha afectado a la psique de las mujeres al punto en que les gusta frenar ese instinto que les dice que el sexo es para tener hijos, y les gusta pensar que (como ya existen los anticonceptivos) el sexo es en sí para disfrutarse.
Y antes de que aleguen cualquier cosa, esto también puede aplicarse a los hombres, claro, pero el hecho de que en el hombre el enamoramiento sea menor solamente prueba que el problema, bien o mal, es principalmente femenino, por las mismas razones que describí anteriormente. Así, que, para bien o para mal, la evolución no es y nunca será equivalente para ambos sexos. Y en este caso quienes las llevaron fueron las mujeres.
El dilema femenino eterno
Así, siguiendo con lo que comenzamos el post anterior, todo lo ya mencionado se mezcla en una forma un tanto compleja de tal modo que dota a las mujeres de un conjunto de complicaciones psicológicas, la situación de la que nació el famoso dicho: “A las mujeres no hay que comprenderlas, solo hay que quererlas”.
Como ya vimos, por naturaleza las mujeres están genéticamente diseñadas para buscar en el sexo opuesto dos características que muchas veces son opuestas: buenos genes y un hombre proveedor. Esto normalmente no es un problema debido a que al final, el enamoramiento y el interés gana y la tendencia (para una relación a largo plazo) es decidirse por un hombre amoroso y proveedor, independientemente de que sea o no “guapo” o físicamente el modelo deseado.
Sin embargo, dependiendo del tipo de personalidad de la mujer, esta última tendencia puede ganarle a la primera. Si la mujer es del tipo de personalidad Artesana, es decir el tipo de persona que se deja llevar mucho más por sus deseos y por el momento, las probabilidades están del lado de que se convierta en una “Teresa”. Y pregunten de cual tipo de personalidad existen más humanos sobre la Tierra: Artesanos.
Y todo estaría bien, salvo por el hecho de que aunque su tipo de personalidad sea Artesana, el instinto de ser mujer y de necesitar enamorarse para tener hijos ganará el 99% de las veces. Y ese siempre será su trauma eterno: la lucha entre su tendencia a no importarle nada más que el momento y el instinto evolutivo de necesitar una relación estable.
Así que en pocas palabras, el famoso dicho de que no hay que entenderlas solamente ha hecho que se traumen más con el paso del tiempo… y que obras de teatro como “Los hombres las prefieren cabronas” sean tan populares, a pesar de que sean enfocadas erróneamente.
Todo México habla de ella. La telenovela que lleva su nombre es considerada “polémica” y “novedosa”. Unas la “apoyan”, otras la “odian” y otras más se inclinan hacia uno de los dos lados pero no lo expresan o ni siquiera se dan cuenta de que lo hacen inconscientemente.
Quienes ya han comprendido la razón de ser y el enfoque de este blog no tienen por qué estarse preguntando: ¿Y ahora porqué Nelson quiere hablar de algo tan mundano como una telenovela? Esos lectores ya saben lo suficiente como para pensar: “OK, seguramente le encontró el lado científico al la cascos ligeros de la Teresa”. De cualquier forma, casi estoy seguro de que ni se imaginan el enfoque esta vez debido a que es algo tan obvio que normalmente se da por sentado sin analizarse o se mantiene como tabú sin hablar sobre ello.
Y para comenzar, es necesario dejar en claro por qué es que se me ocurrió escribir sobre esto: la verdad a mí no se me ocurrió. Recibí tantos comentarios acerca de esa telenovela, preguntas sobre qué opinaba yo sobre el asunto, y propuestas sobre escribir al respecto, que no tuve otra más que analizarlo y publicar sobre “esa hembra” que “es mala”. Naturalmente, la mayoría de quienes me sugirieron escribir sobre esto esperaban que “destapara” el “mal” comportamiento de las Teresas del planeta. Pero, como siempre, la verdad es un poco más complicada y al final más simple de lo que la mayoría supone. Les guste o no. Así que luego no digan que no les advertí.
Historia Darwiniana
Para que de una vez se vayan haciendo a la idea: este es uno de los hechos de la vida que más dejan en claro que somos producto de la evolución homínida y que aun llevamos muchos de esos genes “primitivos”, aunque quiera la gente pensar que somos especiales. Lo acepten o no: los primates son nuestros primos.
No estamos para ninguna otra cosa más que para seguir propagando nuestros genes y esperar que sea nuestra descendencia (y no la de otro) la que siga viva mientras la especie exista en la Tierra. Y lo mismo para cualquier especie, como les digo, no somos especiales. Dejado esto en claro, ahora sí les contaré una historia primitiva que les recordará mucho al presente, a pesar de haberse desarrollado hace mas de 100,000 años.
Eran los “tiempos de las cavernas”. Los hombres construían sus herramientas y salían a cazar. Las mujeres recolectaban frutos, raíces y cuidaban a sus hijos. Esos cazadores de una o de otra forma competían entre ellos para determinar su nivel jerárquico en la tribu (aldea, o como quieran llamarle). Quienes conseguían más comida (o más fácilmente) eran los que, al regresar de la cacería, llevaban más alimento a su cueva, en la cual podían mantener a su pareja con más de un hijo. Obviamente quienes más comida conseguían más probabilidad tenían de compartir esa carne con otras personas de la aldea… específicamente con otras mujeres o con las mujeres de otros.
Las mujeres (diseñadas genéticamente para concebir la progenie de la especie) que más probabilidades tenían de tener descendencia eran quienes elegían (consciente o inconscientemente) a los cazadores más hábiles como pareja y así poder mantener mejor a sus futuros hijos.
Así que los hombres solamente se tenían que preocupar por escalar en la cadena jerárquica consiguiendo más y mejor comida, y las mujeres solamente tenían que preocuparse por copular con los miembros de la aldea con más posibilidades de mantener a sus hijos. Así de simple. Obviamente existen muchos detalles que no hay tiempo en este post de mencionar, pero el caso es que la trama general seguía esta línea.
La misma historia
Y la sigue aun. La cruda realidad es que cientos de miles de años después, poco cambio genético ha habido desde que éramos cazadores-recolectores. Profundamente en el cerebro de cada hombre moderno común se encuentra una simple regla: esfuérzate por adquirir riqueza y úsala para conseguir una esposa propia, y a las esposas de otros hombres para que críen bastardos. Comenzó con el hombre que compartió una pieza de preciado pescado con la esposa de otro miembro de la aldea con el fin de tener un corto affair, y continúa con una estrella Pop que sube a una modelo en su Mercedes. En pocas palabras, la riqueza y el poder son medios para conseguir mujeres, y las mujeres son el medio para la eternidad genética.
De la misma forma, muy profundamente en la mente de la mujer moderna existe una regla simple que no ha cambiado demasiado: esfuérzate por conseguir un esposo que invertirá alimento y protección para tus hijos, y al mismo tiempo esfuérzate por encontrar un amante que pueda darle a esos hijos genes de primera clase. Solamente si es muy afortunada ambos serán el mismo hombre.
Comenzó con una mujer que se casó con el mejor cazador soltero que encontró en la tribu y tuvo un affair con el mejor cazador que ya era casado, asegurándoles así a sus hijos una rica provisión de comida y mejores genes. Continúa con la esposa de un millonario que cría a un hijo que crece para parecerse a su forzudo guardaespaldas. Los hombres son para ser explotados como proveedores de cuidados paternales, riqueza y genes.
Teresa: el resultado lógico
Ahora bien. Si que ambos sexos sean promiscuos es lo natural ¿por qué se considera “malo” ser promiscuo? Para comenzar, no malinterpreten. En ningún momento escribí que ser promiscuo es la regla, sino que la regla con la que funcionan ambos sexos incluye la posibilidad de serlo. La realidad es que la evolución ha encontrado con el tiempo que la monogamia es lo que mejor ha funcionado para poder criar a los hijos humanos. Bueno, la monogamia general con una mezcla de promiscuidad aquí y allá. Digamos, 70% – 30%.
Y aquí viene el problema femenino con la promiscuidad: es una disonancia entre el hecho de que la evolución la diseñó genéticamente para “enamorarse” (y así poder criar mejor a sus hijos en pareja) y el hecho de que en el mundo moderno ya no es necesario vivir sólo para tener hijos. Verán que ese solo hecho es lo que crea a las modernas “Teresas” de las que tanto se queja la sociedad (e inclusive ellas mismas), pero que sin embargo nunca dejarán de existir.
Pero eso, debido a que se acabó el espacio aquí, es tema para el siguiente post.
El Raptor Blog es el blog oficial de Nelson Razo, un diseñador gráfico experto en desarrollo web que en sus ratos libres se interesa en cómo funcionan los humanos en particular y el universo en general. Y publica lo que aprende en este sitio.