Sobre la especie, el universo y todo lo demás.
Hace ya un año publiqué sobre Por qué existen los celos. En ese post expliqué que los celos son una respuesta instintiva del ser humano (y de otras especies también) a cuidar lo que considera “suyo”, particularmente en el caso de la pareja sentimental o sexual.
Esta vez ahondaré en el tema relacionándolo con el polémico tópico del adulterio. Porque si algo es causa de celos es la sospecha de que nuestra pareja “esté saliendo con otro” o simplemente sienta atracción por otra. Hasta aquí todos dirán: “obviamente”. Pero la razón de ser de esta sección es explicar las razones escondidas para lo que muchas veces resulta obvio.
Freud estaba en lo correcto
A las personas les gusta pensar que el amor o una relación sentimental es algo especial, que los sentimientos amorosos por la pareja van más allá de lo sexual. No digo que no existan casos así, pero la verdad es que en la gran mayoría de las relaciones esa idea es solamente una ilusión. Como ya lo había notado Sigmund Freud, la realidad es que casi todo lo que hacen los humanos está directa o indirectamente relacionado a una cosa: el sexo. Y, aunque Freud no tenía en sus tiempos las bases biológico-evolutivas que tenemos hoy para respaldar su teoría, el famoso psicólogo le atinó al punto (aunque debo aclarar que muchas de sus “explicaciones” psicológicas me siguen sonando a obsesiones de Freud con el tema y no explican mucho en realidad).
Los celos existen porque a nadie le gustaría cuidar el “mono” de otro. Quienes están en pro de la adopción estarán en este momento poniendo cara de “eso suena inhumano”. Pero la verdad es que, natural, instintiva y genéticamente, la razón de ser de la reproducción sexual es que el individuo herede SUS genes a la siguiente generación, no los de otro. En pocas palabras, los celos existen para evitar en lo posible el “Caso Cuckoo”.
Como el cuckoo
El pájaro Cuckoo es una especie de ave que no cuida sus huevos. Para que sus pajaritos se desarrollen, son depositados en al nido de otra ave que se encuentre cuidando los propios. Así, el pájaro cuckoo nace en un nido que no es su familia y sus padres reales no tuvieron que preocuparse por ocupar su tiempo calendando el huevo ni alimentándolo. Esto es lo que pretenden evitar los celos humanos.
Pero ¿Por qué existe entonces el matrimonio? Se supone que técnicamente somos una especie monógama por la razones que expliqué cuando escribí sobre ¿Qué es el Amor? A diferencia de muchas especies, a los humanos les conviene más quedarse con una pareja por mucho tiempo debido a la inversión de esfuerzo mutuo que lleva criar a los hijos y a que entre dos padres es mucho más efectivo que dichos hijos se desarrollen de manera que tengan muchas más posibilidades de perpetuar la herencia genética de la familia.
Debido a que somos una especie monógama, no deberíamos preocuparnos por sentir celos. Pero, como dijo Homer Simpson: “En teoría Marge, en teoría”. La realidad es que el ser humano siempre se ha sentido más adelantado de lo que está en la cadena evolutiva. Si bien es un animal racional, la verdad es que aún no lo dejan (ni lo dejarán) sus genes animales. Así, somos una mezcla hasta cierto punto incongruente de instintos animales y pensamientos hasta cierto punto racionales. Pero, para el caso reproductivo, lo que gana es el animal.
Así que por eso es que, en promedio, del 10 al 30% de los niños que nacen no son de la pareja (sea novio, esposo o lo que sea) de la madre. El ser humano puede ser un animal monógamo…. Pero sólo hasta cierto punto. Y esa es la razón de los celos: el adulterio.
La igualdad sexual es una falacia
Debido a que el hombre solo aporta un pequeño esfuerzo en el proceso reproductivo y no debe preocuparse más que por copular con la mujer para hacer un hijo, su instinto le dice que puede (y hasta cierto punto debe) buscar otras opciones para dejar su herencia en la alberca genética de la especie y así tenga más posibilidades de que sus genes perduren. Es por esto que, si lo analizan, el hombre no se pone mucho “sus moños” a la hora de ser infiel.
Debido a que la mujer necesita gestar en su vientre y criar al hijo por mucho tiempo y en consecuencia esforzarse mucho más que el hombre, es más selectiva en su elección de pareja sexual. Sin embargo, esa misma necesidad de seleccionar muchas veces hace que la mujer busque en otros hombres lo que su pareja no tiene, o lo que debió dejar por obtener algo que le convenía más para criar a sus hijos. Y normalmente es por eso que elije “engañar” a su pareja con alguien más “guapo”.
Y lo que falta
Y ahí le paramos porque este tema tiene demasiada tela de donde cortar. Sus comentarios dirán si le seguimos. Chance y luego entramos en el polémico tema de quién pierde o gana más de ser infiel… y por qué la infidelidad de la mujer es más castigada que la del hombre.
Así que ahora ya tiene una explicación evolutiva sencilla de porqué los celos son consecuencia de la necesidad instintiva del leve adulterio en la especie humana. Y digo leve porque, si se ponen a ver el National Geographic verán que como especie monógama el humano es muy raro entre el resto de los animales.
Después de dos posts seguidas escribiendo sobre temas mercadológicos, esta vez regreso a un tema un poco mas antropológico que le ayudara (espero) a varios lectores a comprender por qué algunas veces (o varias) se sienten obligados a preguntarse “¿Por qué no es esa persona más como yo?”.
Seguramente una o más veces se han preguntado eso. Han llegado a un punto en la relación con alguna otra persona (amigo, prospecto, esposa, etc.) cuando sienten como que las diferencias entre ambos son frustrantes y un obstáculo para dicha relación. Y hasta cierto punto es normal, y de hecho natural ya que, por más que sean animales sociales, los humanos individualmente siempre tendrán ese gen egoísta que espera que todo concuerde o se adapte a su persona. Una diferencia frustrante se convierte en una especie de amenaza y se tiende a ver como eso. Aunque no lo sea en realidad.
Para quienes esperan que les explique el santo grial de cómo congeniar con cualquier persona que uno desee, lamento adelantarles que este artículo no se trata de eso. Aunque de hecho existen técnicas para ello, no hay tiempo ni espacio, ni es este el mejor espacio para una lección de superación personal. Para eso están esos libros que se venden siempre y que nunca parecen lograr resultados en la gente que los lee. Como ya saben, un servidor se dedica en esta sección a presentar a mis lectores las bases sobre las que existen todos esos detalles. ¿Por qué? Porque precisamente el deseo instintivo de conocer cómo funcionan las cosas es parte de un tipo de personalidad, precisamente el tema que nos interesa esta vez.
La Personalidad
Aunque muchos esperan una respuesta más complicada sobre el por qué de las diferencias entre los individuos, la realidad es que la respuesta es simple: existen diferentes personalidades. Y, aunque esta parte de la explicación sea simple, lo interesante (y hasta cierto punto complicado) es saber el porqué o cómo es que existen diferentes personalidades. Y la respuesta rápida a esta pregunta es: porque es necesario para la especie… al menos por ahora. Me explicaré.
No podemos ser todo para todos. De la misma forma no podemos ser de todo. La humanidad ha evolucionado como cualquier otra especie del planeta, de manera que la evolución solo ha hecho lo que ha podido con lo que ha tenido. Así, al menos hasta ahora, como humanos, por más inteligentes que nos creamos, estamos limitados. Una sola persona difícilmente tendrá la capacidad de hacer de todo en la sociedad (con excepción, posiblemente, de Leonardo Da Vinci, claro). No podemos esperar que individualmente todos puedan ser tanto deportistas como científicos, tanto cocineros como contadores, etc. Si bien existen excepciones en ciertas áreas que pueden considerarse opuestas, la realidad es que incluso esas personas no pueden hacer o ser de todo lo demás.
El origen cavernícola
Pues básicamente, el hecho de que existan diferentes personalidades nació de esa necesidad de que la especie en general tuviera la capacidad de desenvolverse en las distintas necesidades que le ayudaran a sobrevivir. Así, aunque un miembro de la tribu fuera malo en la cacería pero bueno en el arte de dirigir la aldea, varios miembros si serian cazadores natos que seguirían al pie de la letra las órdenes que se les dieran. Ahora relacionen esto con todo lo demás. Pero no se queden ahí. Algunos ya estarán pensando que eso es solamente la respuesta de la sociedad a la división de labores. Pero en realidad es al revés.
La realidad es que las labores no se dividen entre las personas, sino que las personas tienden a ciertas labores. Y, le guste o no a mucha gente, eso viene de nacimiento. El gusto o la capacidad de un niño por el futbol, o por el ajedrez, o por la música es algo que, si bien se puede fomentar, no se puede obligar. O mejor dicho no se debe. Y lo interesante, como siempre, es porque.
Partes de la personalidad
La personalidad de cualquier individuo se constituye por tres partes: el temperamento, el carácter y la inteligencia. Esas tres partes se mezclan durante el desarrollo de las personas para definir qué y cómo serán durante toda su vida. Pero, aunque a muchos les gusta pensar que tienen muchas opciones o que el medio influye más que cualquier cosa, la verdad es que el primero y el más importante de los integrantes de la personalidad, el temperamento, es genético. Es decir, se nace con ello. Le guste o no a uno mismo o al resto de las personas.
Para ejemplificar con algo conocido por muchos, digamos que el Temperamento es como la computadora física, y el carácter es como el programa que se le instala pero que depende de las características de dicha computadora para funcionar. Sí, es una analogía un tanto tecnológica, pero que ilustra muy bien como se integran estas dos partes en la personalidad. En otras palabras, el temperamento es la configuración de inclinaciones del individuo, y el carácter es la configuración de sus hábitos.
Cada persona (y para el caso casi cualquier animal), a menos que se le niegue durante su desarrollo debido a un ambiente poco favorable, desarrolla los hábitos apropiados a su temperamento. Esta consistencia de relaciones puede ser de hecho observada desde una edad temprana, mucho antes de que la experiencia o el contexto social hayan tenido tiempo para influir en el niño. Así, el temperamento es la forma nativa de la naturaleza humana, mientras que el carácter es la forma emergente, la cual se desarrolla a través de la interacción del ambiente con el temperamento.
Frustraciones, frustraciones…
¿Por qué creen que existen niños que se frustran en sus clases de música? La explicación coloquial es que simplemente no les gusta la música o “no se les da”. La verdad es que ese niño no nació con el temperamento apropiado para pensar de modo musical, para comprender fácilmente el lenguaje de los tonos, los sonidos y los silencios. Y eso, claro no quiere decir que no sea inteligente, y mucho menos que “no sirva para nada”. Pensar o creer eso es lo que crea muchos problemas psicológicos que en el futuro le causaran problemas emocionales a ese ya adulto niño. ¿Cómo está eso?
Pues resulta que muchos (si no es que la mayoría) de los problemas personales que hacen a las personas terminar en la oficina del psicólogo (y al final que ni eso les sirva de nada) es el hecho de que crecieron con una incongruencia de temperamento-carácter. En pocas palabras, como también lo expuso Sigmund Freud pero con otras palabras, los problemas emocionales se desarrollan cuando el individuo es criado de manera que lo que aprendió o lo que se le enseñó o intentó desarrollar está en directa o indirecta incongruencia con lo que nació para ser, con su tendencia natural genética, es decir con su hardware. Mucha gente le llama frustraciones. Y mucha gente ni se da cuenta que existen. Pero siempre se quedan en una parte de la personalidad, y en algún momento (o en varios) se expresa.
Así que, la siguiente vez que se frustren por cómo es una persona, sálganse de su punto de vista egoísta y piensen por qué es esa persona así, por qué es que los frustra y para qué le serviría a esa persona ser como es.
Después de toda una vida (o mejor dicho varias) de monopolio en comunicaciones telefónicas en nuestro país, Telmex por fin siente la competencia. Lo vemos últimamente en la guerra que se han declarado las empresas que se encuentran en competencia, más específicamente la guerra que comenzó una relativamente pequeña empresa en contra de la gigante azul que domina nuestro país.
Vemos los anuncios en la televisión cada rato y, mientras que a unos les parecen graciosos y a otros una forma poco ética de hacer publicidad, la verdad es que campañas como estas ya se habían tardado en publicarse en nuestro país, dominado por las antiguas prácticas tanto de marketing como de publicidad y, en el caso específico de la industria de las telecomunicaciones, acostumbrado a los monopolios que no dejan opciones al consumidor para escoger.
Esta ocasión analizo un tema sobre publicidad que considero importante debido no a su originalidad (esto ya se había visto antes en otros países) sino a que es la primera vez que una pequeña empresa diseña una estrategia mercadológica y publicitaria para intentar robarle una buena tajada del mercado a un gigante que durante muchos años fue monopolio, y a la que se le puede considerar una guerra de David contra Goliat, una guerra de cerebro contra fuerza bruta.
La competencia es buena
Quienes conocen sobre el mercado de las telecomunicaciones en Estados Unidos, saben sobre la gran competencia que existe en aquel país en cuanto al servicio telefónico se refiere. Precisamente esta competencia de precios se ha traducido, desde hace ya algún tiempo y hasta la fecha, en ofertas muy accesibles para el mercado. Mientras en México hablar por celular aun nos cuesta casi un ojo de la cara (por más que nos dicen que el costo por minutos es muy barato), en Estados Unidos prácticamente se puede hablar entre compañías y de celular a celular todo el tiempo que uno quiera a precios realmente muy bajos.
Ahora bien, hablar por teléfono a esos precios parecía un sueño guajiro para este lado de la frontera. Pero al parecer ese sueño está comenzando a hacerse realidad. ¿Por qué? Porque la competencia ya está aquí. Después de haber sido el monopolio en telefonía, Telmex ya tiene competencia. Y una competencia que ha sabido cómo trabajar para hacerle mella al gigante azul de Carlos Slim.
El Triple Play
Competir con un gigante no es fácil. Pregúntenselo al mítico David de la mitológica Biblia. Para poder competir con Telmex, tres compañías que se dedicaban a ofrecer servicios de televisión por cable e Internet se tuvieron que unir y dejar a un lado sus diferencias (al menos en parte). Una vez juntas, diseñaron un plan de negocios que incorporara el servicio de telefonía en los paquetes que ofrecieran a sus clientes. Así, cualquiera que ya tuviera cable, internet o ambos, podía, en el mismo recibo, pagar su servicio telefónico a un precio mucho más bajo que el que ofrecía Telmex y que se tenía que contratar aparte.
Esto, obviamente no era nuevo. En estados unidos hacía ya varios años que existen empresas que ofrecen los tres servicios (TV, internet y teléfono) en un mismo paquete y a un precio altamente competitivo. Así, además de aprovechar una fórmula de negocios previamente probada, el grupo de cableras recurrieron a un arma también probada con anterioridad para promocionar su oferta de servicios: una mezcla de mercadotécnica de guerrilla con ataque ofensivo.
En la guerra como en el marketing
La mercadotecnia en un mercado competido es básicamente lo mismo que la guerra. De hecho, alguien incluso ya se atrevió a declarar que al final la guerra no es más que la pelea por obtener un mercado más grande. Y suena lógico.
Pero, en la guerra ¿cómo le haces cuando tu oponente es mucho más fuerte que tú? Pues, aunque parezca paradójico, la mejor estrategia es buscar la debilidad en la fuerza de la competencia, la cual en este caso es el líder. El líder puede ser muy grande, el líder puede tener sus servicios en muchos lugares, el líder puede tener mucho tiempo de ofrecer sus servicios. Pero, así como estos son puntos a favor, también pueden ser puntos en contra en manos de alguien suspicaz.
Así fue como Apple le ganó una buena porción de mercado a las PCs con su campaña “Get a Mac”. Las PC’s siempre habían sido conocidas por la mayoría del mercado como un aparato que servía para trabajar (para eso se inventaron de hecho). Apple aprovechó eso y en su campaña dio a entender al consumidor que las Mac (las computadoras de Apple) estaban diseñadas para quienes quieren divertirse y para no hacer monótono el trabajo. Y con Justin Long como la imagen de Mac en los famosos anuncios de la campaña que se burlan de las debilidades de la PC, el mercado reaccionó favorablemente para Apple.
Ahora “Yoo”
Basados en la estrategia de mercado y publicitaria de Apple, las compañías de cable le pusieron un nombre pegajoso a su paquete estrella triple play: “Yoo”. Y con ese nombre, lanzaron una campaña similar pero (hay que reconocer) astutamente adaptada al mercado mexicano.
Para quienes no han visto la campaña en la que están basados los anuncios de “Yoo” donde sale un gordito como si fuera el norteño “Háblele!” de Telmex, los invito a que usen el YouTube para algo productivo y busquen los anuncios de “Get a Mac”. Si no saben inglés igual y le medio entienden de cualquier forma.
Así que, como el mismo Einstein lo dijo una vez: “Ser creativo no es más que saber cómo ocultar tus fuentes”. Aunque muchos “creativos” se quejen del fusil de campaña publicitaria con el que las empresas de cable compiten contra Telmex, la verdad es que, cuando alguien ya inventó la rueda antes que tú, no es necesario quebrarse el coco reinventándola. Y mucho menos cuando tus recursos son limitados y tu objetivo es enfrentar a un gigante. Un gigante que, aunque parezca invencible, no lo es cuando sabes desde donde ver el panorama para elaborar tu estrategia.
La Tregua Obligada
Como dicen por ahí: “cuando no puedes con el enemigo, únetele”. Puede que no en todos los casos sea esta frase la más acertada, pero queda claro que cuando es necesario pelear contra un enemigo muchas veces mayor en poder, es la única y más lógica opción.
Para poder luchar contra el poder de la telefónica azul de Carlos Slim, el gigante de medios Televisa, propietaria de Cablevisión y Cablemás, se unió a Cablevisión Monterrey y al dominante del sector, Megacable. De esta manera, unidos lanzaron el famoso “triple play” que incluye telefonía digital, TV por cable e internet en un mismo paquete.
Y precisamente ese tan esperado paquete le ha sido restringido a Telmex por el gobierno federal, debido a que puede prestarse a prácticas monopólicas (¿a poco?). Claro que ya han visto por ahí los platitos rojos de Dish Network, ¿verdad? Pues, eso es tema para otro Cómo Funciona. Ya verán a lo que me refiero.
Y Para quienes no lo sabían, Cablevisión y Cablemás prestan el servicio en la parte centro y sur del país, Cablevisión Monterrey en la parte noreste y Megacable en el noroeste, pacífico, centro y norte de México.
In: Marketing|Psicología
7 Jun 2010
Después de haber analizado los secretos de la mente aunque al final no se pueda hacer mucho para evitar lo que ella sola hace sin preguntarnos, esta vez vuelvo a un tema un poco más práctico. Sin embargo, si analizan el tema encontrarán una conexión del mundo real (y de la que de hecho se saca partido diariamente en el ambiente comercial) entre los hilos inconscientes que mueven las acciones humanas y el incomprendido arte de la mercadotecnia.
Y la historia que me ayudará a dejar clara la conexión, no es otra que la ya conocida campaña publicitaria “El Reto Pepsi”. Para quienes no alcanzaron a saber nada de dicha campaña, la resumiré brevemente.
La Historia
A principios de los 80′s, a Coca-Cola le preocupaba profundamente su futuro. Antes de esos años, la famosa marca de cola había estado muy lejos por encima del resto de la competencia, incluida Pepsi. Pero Pepsi se le había estado acercando en los últimos años. De tener el 18% del mercado, Coca Cola bajó al 12%, solamente un punto porcentual arriba de Pepsi. Y esto a pesar de los millones de dólares que gastaba en publicidad al año.
El Reto Pepsi
Es su punto más alto de competencia, Pepsí publicó su famosa campaña llamada “El Reto Pepsi”. En los anuncios, se les pedía a aficionados de Coca-Cola que tomaran de dos vasos iguales con ambas bebidas y que decidieran cuál consideraban mejor. La mayoría siempre elegía el vaso que, para su sorpresa, era el que contenía Pepsi.
Cuando Coca-Cola tomó en serio el famoso reto, condujo sus propios experimentos y encontró los mismos resultados que publicaban los anuncios de la campaña de Pepsi. Los ejecutivos de la compañía se preguntaban por qué, si tenían el doble de máquinas expendedoras, el doble de la capacidad de distribución y gastaban mucho más en publicidad, Pepsi les estaba ganando mercado. Así fue como la empresa de Atlanta decidió crear una nueva versión de Coca-Cola. Según sus estudios, en las pruebas la gente prefería el sabor de Pepsi debido a que era más dulce y un tanto cítrico, en comparación al sabor más fuerte de Coca-Cola. Basados en esos estudios, nació la New Coke. Y en las pruebas se notó el cambio. Con el mejoramiento de la fórmula, Coca-Cola le ganó a Pepsi hasta por 8 puntos porcentuales. A la nueva bebida se le dio la luz verde. Estaban tan optimistas con el resultado, que los ejecutivos de Coca-Cola se preguntaban ¿Cómo iba a fallar la New Coke?
Pero falló. La Nueva Coke fue un desastre comercial. Los consumidores de Coca-Cola inclusive organizaron revueltas y protestas por todo Estados Unidos. La compañía no tuvo más que regresar a la antigua fórmula, la que desde ese punto en adelante llamaron Classic Coke (o Coca-Cola Clásica como la conocimos en México). Así, la New Coke desapareció rápidamente del mercado y el tan esperado éxito de la nueva bebida nunca se consumó.
Pero, de la misma forma, el tan vaticinado levantamiento de Pepsi tampoco se hizo realidad. La segunda marca de refresco de cola siguió siendo la segunda marca de cola. Por los últimos 20 años, Pepsi ha estado atrás de una bebida que las pruebas consideran inferior, y Coca-Cola sigue siendo la número uno en el mundo. Por esto precisamente, este es un buen ejemplo de cómo es que la gente muchas veces no sabe lo que quiere en realidad.
El meollo del asunto
Lo que hizo al Reto Pepsi contradictorio fue simplemente la manera en que se llegó a la conclusión: el método de prueba. Los resultados de gusto y opinión se basaron en una prueba de muestra. Los que probaban las bebidas no se tomaban todo un bote o una botella. Solamente probaban de un vaso. Ahora preguntémonos ¿Cómo toman su soda los aficionados a esa bebida? Nunca toman solo un sorbo. Toman una o inclusive varias botellas al día. Y cómo percibimos el sabor de una bebida es muy diferente cuando tomamos más de un solo sorbo.
Verán, resulta que la opinión de los consumidores no podía ser confiable debido a que expresaban lo que sentían en cuanto al sabor, pero en un caso que rara vez sería el equivalente a la realidad, a la vida diaria de un tomador de refresco de cola. Ellos podían opinar que les gustaba más Pepsi, pero ninguno de ellos estaba en realidad razonando su gusto. Llegaban a una conclusión sin tomar en cuenta las circunstancias de la prueba. Ellos podían jurar que les gustaba más la Pepsi pero en realidad, para los efectos que importan en mercadotecnia, preferían Coca-Cola.
Ahora piensen qué hubiera pasado en caso de que ambos vasos tuvieran el logotipo de cada marca a la hora de probarlos. ¿Realmente creen que hubiera ganado Pepsi? ¿Qué la mayoría hubiera sentido que Pepsi les gustaba más? Les guste o no, la verdad es que los humanos no deciden razonablemente. El solo logotipo de Coca-Cola en el vaso puede hacer que a quien lo prueba le sepa mejor que Pepsi. De eso, mis lectores, se trata la mercadotecnia. De saber qué es lo que pasa en realidad en la mente del consumidor, y aprovechar eso para diseñar, promocionar y vender un producto.
Ahora, ya pueden comprende mejor por qué la considero tan interesante.
La Nueva Cola
New Coke fue la reformulación de Coca-Cola introducida en 1985 para reemplazar a la formula original de su bebida bandera, Coca-Cola (también llamada Coke). Propiamente hablando, New Coke no tenía un nombre propio, sino que era conocida simplemente como “el nuevo sabor de Coca-Cola”, hasta 1992 cuando fue renombrada Coca-Cola II (Solo eso les había faltado).
La reacción del público americano al cambio fue pobre, y la nueva cola fue un desastre mercadológico. La subsecuente introducción de la fórmula original de Coke, relanzada con el nombre “Coca-Cola Classic” resultó en un aumento de las ventas, llevando a la especulación de que la introducción de la fórmula New Coke había sido solamente una farsa de marketing para ayudar a la marca.
Claro que ahora saben la verdad.
Lo vemos cada semana en el cine. Todos los días en las telenovelas (quienes las ven, claro). Cada año en el famoso Día de San Valentín. Hablan de él desde los candidatos hasta el pastor y el sacerdote de tu iglesia (que para el caso son lo mismo, si saben a qué me refiero). Pero, la pregunta que casi todo el mundo se hace al menos una vez en la vida es: ¿Existe realmente el amor?
La verdad, la pregunta que deberían hacerse no es esa sino esta: ¿Para qué existe el amor? Independientemente del concepto que se tenga de la palabra, el amor existe. O al menos eso a lo que la gente llama amor, existe. Aunque, como seguido menciono a quienes me hacen esa pregunta, no necesariamente es lo que esperan que sea. O lo que sueñan que sea. Y de ahí la razón por la que se lo preguntan cuando se encuentran en problemas “amorosos”.
Resulta que el amor es el resultado de una serie de procesos biológicos tanto corporales como mentales, que evolucionaron a través de millones de años para una sola razón: mantener la existencia de la especie. Suena demasiado simple, pero así es. A las personas les gusta pensar que es algo más, que hay algo mucho más grande y hasta cierto punto espiritual. Pero no. La explicación de su origen dejará las cosas más claras.
El origen del amor
El ser humano es un animal social. La evolución de la capacidad cerebral de la especie ha fomentado la sociabilidad, así como esa tendencia a ser social ha fomentado la evolución de su cerebro. Resulta que, para compensar el crecimiento del un cráneo que pudiera contener un cerebro cada vez más grande, el bebé humano necesitaba desarrollar su capacidad una vez nacido. Si el cerebro se desarrollara completamente dentro de la madre, el nacimiento del bebé sería mucho más riesgoso debido al tamaño del cráneo. Además, para desarrollar efectivamente la capacidad de su inteligente cerebro, el niño debía ser cuidado por varios años durante los cuales aprendería y crearía las conexiones neuronales necesarias para secar provecho de la capacidad de su materia gris.
Así, a diferencia de la mayoría de las otras especies animales, los seres humanos no solamente requieren de un sistema biológico que los mueva a buscar una pareja para procrear, sino que para nosotros es necesario establecer una forma de coexistencia con la pareja el tiempo suficiente para que el hijo o los hijos desarrollen su capacidad intelectual, capacidad de la que dependen para sobrevivir ya que, a diferencia de un León, no dependen de su fuerza, o de una gacela, no dependen de su velocidad.
El amor, tomando en cuenta lo anterior, fue el método que evolucionó para permitir que una pareja que procrea duren unidos el suficiente tiempo como para que su hijo sea independiente. Así de simple. Claro que los detalles no son tan simples como la generalización que resulta después de haberlos descubierto y comprendido. Pero, sin entrar en detalles para los que no tenemos espacio, los explicaré rápidamente para que no quede en algunos lectores la sensación de que no hay pruebas convincentes de esta aparente simplicidad biológica.
La química del amor
Helen Fisher, experta en antropología de las relaciones, divide la experiencia del amor en tres etapas que se superponen en parte: deseo, atracción y lazo. El deseo mueve a una persona hacia otra; la atracción alienta a la persona a establecer una relación con otra; y el lazo implica la capacidad de tolerar a la pareja lo suficiente para criar al hijo durante su infancia.
La etapa inicial, el deseo sexual, implica la incrementada liberación de hormonas como la testosterona y el estrógeno. Sus efectos raramente duran más de unas pocas semanas o meses. La Atracción, en cambio, es el deseo romántico más individualizado por un candidato específico para establecer como pareja, el cual evoluciona después del deseo cuando se forma el compromiso hacia la pareja elegida.
En esta segunda etapa, el cerebro consistentemente crea y libera cierto conjunto de químicos, incluidas feromonas, dopamina, norepinefrina, y serotonina, las cuales actúan de forma similar a las anfetaminas, estimulando el centro de placer del cerebro y llevando a efectos secundarios como pulso acelerado, pérdida de apetito y sentimiento incrementado de emoción. Estudios muestran que esta etapa dura normalmente de 1 y medio a 3 años.
Debido a que el deseo y la atracción son consideradas etapas temporales, una tercera es necesaria para crear las relaciones de largo plazo. El lazo es el vínculo que promueve que las relaciones duren varios años o incluso décadas. Esta etapa está ligada a mayores niveles de oxitocina y vasopresina, a un mayor grado que las que tienen las relaciones a corto plazo, donde también pueden influír.
Así que, ahora ya tienen una perspectiva más completa de porqué existe eso que llamamos amor y que tantas mariposas en el estómago nos hace sentir a veces. Ahora ya saben inclusive por qué se dice que los efectos del amor son comparables con los que sienten los drogadictos.
Cuando el amor se va
Como dato extra, es importante resaltar que distintas personas tienen distintas capacidades de generar y liberar las hormonas y los químicos implicados en el amor. Dicho esto, ahora ya pueden imaginarse que ésta es una de las razones por las que existen los divorcios, y por qué una pareja que jura estará unida toda su vida, 6 años después ya ni se hablan. Aunque muchas veces fue simplemente porque no lo vieron venir desde un principio.
El Raptor Blog es el blog oficial de Nelson Razo, un diseñador gráfico experto en desarrollo web que en sus ratos libres se interesa en cómo funcionan los humanos en particular y el universo en general. Y publica lo que aprende en este sitio.